domingo, 31 de julio de 2011

31 de julio

Hoy es el último día del mes y a pesar de todo lo que ha pasado, termina exactamente como empezó.

viernes, 22 de julio de 2011

Casa en un árbol

Estaba ahí, parado sobre el árbol, con un gorro de abuelo y un lápiz mina sobre la oreja, martillando. Yo no entendía mucho lo que estaba haciendo, pero sabía que era para mí. Pasamos días sobre ese árbol, yo lo miraba trabajar en silencio, sentado sobre un banquito que me construyó. Sólo bajábamos para almorzar. Las tablas de a poco se fueron haciendo uno con el árbol y todo cobró sentido entonces. Le pusimos una escalerita colgante y una puerta trampa, pintamos las paredes de verde oscuro en honor al camuflaje de guerra, muy de moda en esos años, y sobre nosotros, un par de planchas de plástico verde para que se pintara todo por dentro entre luz y color.
Nunca estuvo tan viva mi casita como en esos días cuando el sol se colaba suave entre las hojas.

jueves, 21 de julio de 2011

Es estúpido, pero de alguna forma sabía que no tocaríamos el viernes. ¿Puede que una superstición sea capaz de transcender a la muerte incluso?

miércoles, 13 de julio de 2011

Una micro vacía puede perfectamente evocar un domingo por la mañana, cuando prefieres tocar el timbre y bajarte por atrás, para no tener que hablarle al micrero ni verle la cara de desaprobación por estar usando el pase a esas horas.

sábado, 2 de julio de 2011

Es el primer día del mes, porque ayer yo creo que no contaba. Y como primer día no vale la pena escribir nada, porque desmerecería lo que puede pasar en los próximos días, además los ánimos no están como para pronósticos. En realidad no, y estoy exculpando completamente al sueño, que es lo que no me deja dormir.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está