Es un libro raro: un día nos lleva a un bosque a pasar la tarde echados en la maleza y a la página siguiente describe detalladamente las sombrías noches de ciudades decadentes. Este libro escapa a sus paisajes, no cae con el mundo ni se hunde en el mar. Por eso es un buen libro, todos deberían leerlo y pasar así las frías horas de escarcha. Es pasear con un niño por los infiernos, tocando la roca fundida del centro de la tierra y jugando con ella. Es como una sonrisa en la oscuridad, ahí donde ya no llega la luz solar eso es: una sonrisa en la oscuridad.
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domingo, 4 de septiembre de 2011
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