jueves, 31 de mayo de 2012

30 de mayo

Como no tengo nada que escribir les voy a contar mi día.

Me levanté a las 12 y como no había puesto la alarma pude hacer lo que hace mucho había querido: despertarme solo. De ahí no sé qué hice, yo cacho que me metí al computador hasta que tuve que ducharme. Me duché en el baño de mis papás porque el calefont del baño de arriba estaba cortado por culpa de mi tata, que siempre deja el agua corriendo, me tiene chato. Me tengo que haber demorado un eternidad en la ducha porque cuando salí ya estaba atrasado. Almorcé la lasaña de no sé cuando, pero estaba rica como siempre, la tragué mientras veía algo en la tele y me lavé los dientes para salir lo antes posible. Camino al paradero no pasó nada interesante, me ladró el perro culiao de la mime por todo el frente de la casa y saliendo del pasaje vi irse la micro que me servía, lo de todos los días. Lo bueno de todo esto es que la micro que se me pasó iba llena y la que tomé después iba vacía y se fue rápido, apenas paraba en los lomos de toro, para espanto de las viejas de micro que se persignan al pasar por las iglesias. En mi asiento de micro me dediqué a borrar todos los mensajes de llamadas perdidas que me tenían la memoria completa, en eso se me fue casi todo el viaje.
Llegué 30minutos atrasado a clases y no entendí nada de la primera media hora que estuve sentado porque se reflejaba la ventana en la pizarra y veía la mitad de todo, después me cambié de puesto. Me gusta la profe y estoy seguro que ya me conoce; es un amor. Cuando salimos fui a pedir un libro que ni leí y nos fuimos. De ahí me encontré con M. y fuimos a comer palomitas al centro, las mejores palomitas que he comido, perfecta relación precio-calidad. La fui a dejar al paradero cuando se hizo tarde y volviendo de allá me encontré con M (otra M, una ex compañera de colegio), hablamos puras weas y me mostró a su pololo nuevo, era simpático. Estaban comiendo papas de assuan y estaban todos sucios yo creo, porque él no me quiso dar la mano pa saludarme. Me alegró verla, andaba simpática, no como otros días. Les conté, no sé por qué, que hoy di pena pateando una pelota de fútbol, de ahí nos despedimos.
Llegué al paradero y justo estaba la micro y no iba llena, pero me senté casi llegando a mi casa. Iba el toño en la micro y hablamos un rato y me bajé con él. Se me olvido el trayecto a mi casa y cuando entré, demás que se prendieron las luces y demás que me costó meter la llave de la puerta de afuera.
Tomé once con mi mamá, me hizo una ensalada a mí a mi hermana. Mi hermano estuvo de pie toda la comida y mi tata habló solo la mayoría del tiempo. De ahí me metí en mi pieza a chatear, después vi pobre rico y después no sé qué hice porque metido en esta mierda (computador) el tiempo pasa sin hacer nada.
Ese fue mi día, lo único bueno fue ducharme, haber ido a clase y haberme encontrado con M. lo demás, no sé.

domingo, 27 de mayo de 2012

Ministerio de la Alegría.

El viernes el profe nos contó que a veces en las noticias, metidas entre los 20 minutos de accidentes y los 15 de fútbol, hay historias interesantes, como la de un país donde se creó el ministerio de la alegría. El máximo encargado de este ministerio es el ministro de la alegría, el que debe preocuparse de que la gente esté feliz. Yo me lo imaginaba mientras el profe seguía hablando, sabía que sería negro y pelado, pero pelado de verdad, no muy viejo y que vestiría ropas como de sacerdote, con un gorrito de esos ridículos de cura y con esas bandas que cuelgan de los hombros. Luego pensé en todas las cosas que haría para que las personas fueran felices y en lo feliz que sería yo haciéndolo. Yo creo que a todos en la sala les dejó de importar el crecimiento económico, la distribución o el desempleo, perdidos, pensando en un país donde las casitas hechas de árboles se mezclarían con música aborigen y sonrisas blancas sobre pisos de tierra arcillosa.

martes, 22 de mayo de 2012

Este blog es cada día peor. Debería retirarme dignamente.

Viejas culiás y feas

Odio a las viejas culiás que van a puro weiar al centro. Me carga cuando corren a la micro, como desesperadas por comida, para agarrar el puto asiento que igual les iban a dar. Viejas conchadesumadre. Me altera que se metan adelante mientras trato de subirme, me altera que sean tan viejas y tan weonas, como si no hubieran aprendido nada en todos los años que tienen. Hoy día me molestaban mucho más que cualquier otro día.
Siempre me paro a darles el puesto cuando voy sentado, a veces ni siquiera son tan viejas, pero siempre son weonas de mierda, nunca dan las gracias, como si uno no estuviera cansado, como si no me doliera la espalda. Viejas de mierda, no tienen idea de lo corto que se me hace el viaje cuando voy sentado.

domingo, 13 de mayo de 2012

Ballena

Las ballenas viven en todos los océanos y todas las especies migran según la estación del año. Pasan el verano en aguas frías en altas latitudes, mientras se alimentan. En otoño se trasladan a aguas más cálidas para aparearse y tener crías. Excepto en las épocas de reproducción, las ballenas comen poco y nadan por varios meses. La ballena gris es la que tiene las rutas migratorias más largas entre todos los mamíferos. Los dientes de las ballenas son de pelos duros conocidos como barbas.

jueves, 10 de mayo de 2012

Mar en el cielo



Té de barro

Tengo una casita de muñecas donde me gusta estar. Nadie la conoce por dentro, allí todo es de juguete y menudito. Las tacitas donde tomo el té siempre están sucias al fondo (con tierra del menjurje que se tomó la once anterior) y puestas sobre una mesa de maderitas que se desarman.  A veces hay telas de araña en el techo y en el invierno la gotera cae justo donde debería estar la tele. Sé que a nadie más le importa que a mi mesita se le caigan las patas o que encuentre arañas de rincón adentro del horno. La gente piensa que mis arañas son menos de rincón porque viven en un casita de muñecas, que porque mis cubiertos son plásticos son menos cubiertos y que mis platos son menos platos porque sólo tengo dos, pero no es así. La gente nunca se fija en realidad, siempre están preocupados de pagar las cuentas del agua y de la luz y de no ponerle atención a las cosas que no entenderían. Aunque en mi casita todo es diferente, por eso me gusta tanto.
A veces me da pena pensar en ella y en las cortinas sarpullidas de flores marchitas por no ver la luz solar. Las cortinas no fueron hechas para eso, para sólo llenarse de motas. No puedo dejar de pensar en la puertecita que rechina un poquito más cada día que entro a jugar; en que cada día me queda un poquito más chica. ¿Qué pasará cuando ya no quepa por la puerta ni por las ventanas? ¿Las micros dejarán de pasar? Yo creo que no, nada va a cambiar para nadie, tal vez ni siquiera para mí, todo va a seguir igual pero diferente. A lo mejor las micros dejen de pasar como las conocemos, serán más lentas, pero se despegarán del piso y de las imperfecciones del pavimento y yo seré el único pasajero que viaje en ellas. A veces me iré sentado; otras veces de pie. Las cosas simplemente se despegarán del piso.
Con todo lo demás será la misma historia, ¿saben por qué? Piénsenlo, pueden pasar dos cosas: que todo se convierta en un sueño insípido o que yo me convierta en un sueño, lo que para efectos prácticos es la misma cosa. Debe ser la misma sensación a ser traicionado o que te boten todos los juguetes, porque después de eso ya nada vuelve a ser como antes. Pero las micros seguirán pasando y los intereses en el banco se seguirán acumulando y ¿les digo por qué? Porque a nadie en el mundo le preocupará donde mierda está oculta la caja que usé para guardar esas tablitas que un día fueron todo eso que escondía mi casa de muñecas. 

Notas del 2024.
A veces vuelvo a leer las entradas antiguas y les cambio alguna que otra cosa de redacción. Como leo menos que antes, supongo que las dejo peor. En particular, esta entrada siempre me gustó. Era una declaración de un futuro probable.
Les quiero contar que todo lo declarado aquí se cumplió. Les quiero contar que después de haber sido traicionado, vendido, asesinado y reclutado por una secta, he renacido. Las micros no se despegaron del piso, pero yo comencé a volar una vez que me quite el lastre de una vida sin propósito.
Aprendí tanto en estos años que me sorprendo a veces. Ya no necesito escribir para sobrellevar la pena y ya no lloro cada vez que me ducho. A veces quiero llorar y no puedo, es rarísimo.
Aunque uno pueda predecir el futuro, eso no es nada. Predecir algo es solo predecir una parte de eso y en un instante del tiempo. Además, ¿qué mérito tiene afirmar (y acertar) que recordar la pérdida de un ser querido en un futuro, gracias a un recuerdo en común, te hará mierda? Es más obvio que la chucha. Por otro lado, el solo hecho de describirlo lo hace más probable. Una vez pensado y ya está, es imposible saber qué parte fue la predicha y cuál fue la creada.
Volviendo al tema central, soy un afortunado de la vida, porque entender esto es lo más difícil por lo que he tenido que pasar. Hay personas que aprenden esa lección con la muerte de un o una ser querida.
La vida sigue, incluso uno se vuelve a enamorar. Imagínense lo que es eso. Un día crees que no puedes vivir sin una persona y al tiempo ya ni te acuerdas de cómo hablaba ni de su olor. ¿Pasará así con otros lutos de la vida? Me imagino que no, pero uno siempre vuelve a reír, no importa la mierda de la conchalalora que te pase. Como dicen en la princesa mononoke (voy a inventarla porque no me la sé exacta): la vida es una puta mierda, pero uno siempre encuentra una razón para seguir viviendo.
A veces pienso en las veces que pensé en matarme. Creo que nunca fueron en serio porque, por alguna razón, siempre he tenido la convicción de que se puede empezar de cero. En el peor de los casos, siempre pensaba en eso: ya, que tanta weá, me voy al sur y no vuelvo nunca más. Y si me quiero matar de nuevo, me voy al norte a trabajar en los barcos que sacan langostas. Y así, como los estafadores que se cambian a una ciudad donde nadie los reconoce, pero del suicidio. Por eso mismo digo que nunca fue en serio.
Ahora sé que no es necesario irse a ningún lado. La vida solo sigue. Los lutos pasan. Vuelve el verano y los rayos del sol se van llevando las penas.
Lo que no soportaría es volver a vivir sin sentido.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está