Hay hartas cosas importantes en el mundo, como la música. Siempre pienso que la gente no entiende la música en realidad, que la escuchan para caer bien, como cuando se ríen de un chiste porque a todos los demás les hizo gracia. Me gusta la gente que siente la música, me gusta M. Cuando éramos chicos, en el tiempo que las canciones se bajaban cortadas porque siempre se desconectaba internet, uno iba llenando de a poquito la carpeta "música" con las primeras canciones enteras que pudieras bajar del Napster. Ya más grandes, M. tenía un par de canciones especiales, le gustaban tanto que las escuchaba sólo un par de veces al año por miedo a que le dejaran de gustar. Cualquiera diría que era estúpido, que si le gustaran de verdad las podría escuchar un millón de veces sin aburrirse, yo mismo lo webiaba poniéndolas, pero no era por eso que no las quería escuchar. Ahora no me imagino no entendiendo a mi hermano. No me imagino el día antes de conocer el temor de una canción, de un solo o de un acorde, ese miedo a conocer los recovecos de la armonía que el día anterior te había sacado el estómago por la boca.
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