Podría acostumbrarme a estar adormecido, ya no le tengo miedo al fin del mundo y morir o vivir por fin me es indiferente. A veces pienso en el segundo de calor que sentiré cuando venga el estallido o si realmente tendré tiempo para pensar cuando una bala me destroce el cráneo. Siempre pienso en el dolor, el dolor da miedo, especialmente cuando se piensa en él, pero lo que realmente aterroriza, por sobre el dolor, es la tortura. Cuando el dolor estalla ya no hay nada que hacer más que disfrutarlo, disfrutar de eso que uno tanto teme y evita, porque soportarlo es un juego de niños comparado con el momento previo al dolor, el instante en que se toma conciencia de él, eso es lo más terrible de todo. Por eso la tortura es tan temida por todos, porque se hace fuerte con la lucidez del torturado, de jugar y de experimentar hasta qué punto alguien puede estar totalmente despierto mientras se le aplica dolor. Si la persona no sabe en cada segundo exactamente dónde está, la tortura pierde todo su sentido entonces. Por eso me gusta estar adormecido, porque no sé exactamente dónde estoy y ya nada me molesta ni me hace sonreír.
viernes, 21 de agosto de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
20 agosto
Me gustaría sentir pena, para poder llorar de verdad; me gustaría perder las piernas o padecer alguna enfermedad terminal para dar lástima de verdad, para compadecerme de mí. La pena es conocida y hasta aceptada por todos y si la sintiera tal vez me drogarían o algo y tendría sentido estar borracho en la calle o echarme algún ramo, pero esta mierda nadie la entiende, ni yo mismo. Es como sentirte mal sin haber ido al médico, al final nadie te cree, en el fondo es porque nadie te entiende, porque estás solo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Lo que hubiera sido que se quede donde está
-
Cuando desperté estábamos saliendo del centro. Había un niño como de séptimo básico sentado al lado mío, tenía esos bigote de jamás afeitad...
-
He estado pensado mucho en el estado (uuuy si, se escriben igual las weás). O el Estado es con mayúscula? En volá, pa no confundirlos. Lo bu...