lunes, 28 de noviembre de 2011

Copos de nubes

Si te pidiera que miraras al cielo, ¿qué verías? Podríamos coincidir en una misma mirada, en un mismo cielo, teñidos de azul como hace un rato o hundidos en el más profundo de los negros como ahora. Nos encontraríamos solos, flotando ahí donde se deciden todos los colores, inmersos en nuestros cabellos centelleantes y balbuceando estrellas fugaces. Veríamos las nubes desde lo más alto que conocemos, porque ya nada es lo que parece y las praderas se teñirán de blanco espumoso mientras se confunden con el mar y se convierten en montañas. Y me preguntarás: ¿cuántos mares existen? Querrás saber si los conocía desde antes, pero te diré que no lo sé, que nadie lo sabe; te diré también que ese mar que nos llama a recostarnos no es el mismo que yo conocía, o el que alguien alguna vez conoció, porque este, como todos los mares que existen, nunca volverá a ser el mismo. Sabrás donde encontrarme, en ese lugar que nadie ha visto antes, mirando el infinito bajo un árbol evaporado y perdido en el más hondo de los silencios. Si alguna vez me distraigo es porque estoy mirando el cielo, el mismo que reflejan nuestros ojos; el mismo cielo que me ayudará a buscarte algún día si es que te demoras entre mis recuerdos. Y si te pidiera que miraras al cielo, ahora, ¿qué verías?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Lo que hubiera sido que se quede donde está