Son esos tonos extraños cuando llamas a alguien y no te contesta. Sabes que deberían ser todos igual de largos o de cortos, pero no lo son, siempre hay unos que son mucho más largos. Justo ese tono cuando crees que te contestaron es el que se alarga infinitamente, cuando te quedas esperando esa vocesita pequeña que por fin le traería paz al día. Es como si el tiempo se detuviera sólo para escucharla a ella saludarte.
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