jueves, 13 de junio de 2013

Destrucción de las memorias

Aprendí a jugar un juego el otro día. No sé si tendrá un nombre o si alguien más lo habrá jugado antes, sólo sé que en ese momento yo sabía que todos lo estábamos jugando. No es gran cosa, se trata de que todos los presentes hacen un acuerdo tácito de que están jugando y mientras conversan van olvidando y recordando lo que prometieron. Todos se miran como diciendo, ¿sabes de que se trata verdad?
Pero esa complicidad no es permanente, es tan frágil como un segundo como dice la Violeta. No lo digo por decirlo, es literal, he ahí la dificultad del juego. Entonces, ¿cómo se arma todo de nuevo una vez que fue olvidado? No lo sé, sólo vuelve a ocurrir miles de veces. Es terrible, es tan rápido, apenas alcanzas a entender de qué se trata, que estás vivo y que todos los demás también están jugando y ya tienes que olvidarlo. Lo peor de todo es que lo sabes, sabes que al próximo instante tendrás que volver a ganar ese juego para volver a perderlo. Y así es como se va la vida, así es como se escapa entre los dedos sin que puedas hacer nada. Eso es lo terrible, no saber si la próxima vez que te toque te darás cuenta realmente que estás vivo o no.

Esta canción no tiene nada que ver, pero me gusta y pongo lo que yo quiero aquí


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 Lo que hubiera sido que se quede donde está