miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mañana 15.

Hoy día en la mañana me atacó un hipopótamo que salía de un lago del porte del mar. Lo bueno de todo esto es que aunque no alcancé a correr, tampoco lo dejé masticarme la cara. Le puse la rodilla en el cuello y lo molí a combos mientras me apretaba contra el piso para intentar alcanzarme con su boca asquerosa y sus dientes amarillentos. Forcejeamos en el piso hasta que alguien le atravesó la cara con un rastrillo.

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 Lo que hubiera sido que se quede donde está