lunes, 23 de mayo de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Puedo un día no contestar los llamados o hacerme el dormido y al otro simplemente dejar de hablar, mas no logro desaparecer. Podría intentar moverme en las sobras o caminar por las paredes, recorrer el sur por las tardes o trabajar con otro nombre trasquilando ovejas, pero aun así no conseguiré esfumarme. Estoy amarrado y lo peor es que es imposible ver todos los nudos. Es irónico pensar que desaparecer va de la mano de existir, porque, desde mi punto de vista, ese instante cuando ya nadie me recuerde ni me busque, habré por fin logrado desaparecer para siempre, pero sólo hasta que alguien me traiga de nuevo a la vida.
Cuando volví a ser un pez comprendí todo, pero ilusamente creí que podría volver allí siempre.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Alguna vez te han violado? Yo no lo sé, creo que un par de veces, pero aún no sé si fue otra persona o si fui yo mismo el que lo hizo.

domingo, 15 de mayo de 2011

Algún día de esta semana

¿Seré yo parte de este enamoramiento fugaz? Porque ahora que lo pienso, no recuerdo qué fue lo que hizo para empezar a encontrarme a diario por las ventanas y en los cerros y en el pasto. Puede nacer de un consentimiento que simplemente no buscaba racionalizarse, y en ese caso sería yo mismo el que se ve reflejado en una respuesta natural, dándole matices diversos y profundidades incomprendidas, hallando explicaciones que escapan del más común de los comportamientos humanos. Entonces, ¿estaré buscando mi reflejo desesperadamente por las calles y por las noches?

domingo, 8 de mayo de 2011

Estrellas.

Te burlabas de mí y de mi andar, nerviosa de no pasar los límites que dibujaba la linea que rayaste con rojo en el cemento; yo no te prestaba atención. Pisábamos el pasto y las piedras y algunas estrellas, pero tú, quién sabe qué pisabas. Me gustaría saberlo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Try

La recordé un instante que se extendió a lo largo de la avenida, hasta la esquina en la que el dobla la micro. No fue un momento triste como antes lo hubiera imaginado, más bien parecía ser alegre, empañado bajo una suave mano de pintura de antaño que le daba esos matices de incertidumbre, como si ella ya hubiera muerto. La vi cristalina, mirándome y riendo maliciosamente, mientras deambulábamos sobre las estrellas y bajo las calles, hablando de los edificios y de las hojas.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está