domingo, 5 de febrero de 2012

45 - 61

     —Sabe bailar muy bien le dije. Baila ballet. Practicaba siempre dos horas al día aunque hiciera un calor horroroso. Tenía mucho miedo de que se le estropearan las piernas con eso, vamos, de que se le pusieran gordas. Jugábamos a las damas todo el tiempo.
     —¿A qué?
     —A las damas.
     —¿A las damas? ¡No fastidies!
     —Sí. Ella nunca las movía. Cuando tenía una dama nunca la movía. La dejaba en la fila de atrás. Le gustaba verlas así todas alineadas. No las movía.
     Stradlater no dijo nada. Esas cosas nunca le interesan a casi nadie.

. . .

     No me hizo caso. Siguió sujetándome las muñecas mientras yo le gritaba hijoputa como cinco mil veces seguidas. No recuerdo exactamente lo que le dije después, pero fue algo así como que creía que podía tirarse a todas las tías que le diera la gana y que no le importaba que una chica dejara todas las damas en la última fila ni nada, porque era un tarado. Le ponía negro que le llamara tarado. No sé por qué, pero a todos los tarados les revienta que se lo digan

martes, 24 de enero de 2012

Reportaje de mierda.

En la tele salió un reportaje que decía: "Sacrificio de verano". Se me vinieron a la cabeza muchas cosas. Salían unos promotores que tenían que ir a Viña, Reñaca o a La Serena, donde pasarían casi todo su verano trabajando. Todo es terrible para ellos, pasan horas al sol con muy poca ropa, repartiendo weás luciendo hermosos y sonriéndole a la gente aunque no tengan ganas. Las promotoras duermen hacinadas en unos departamentos con vista al mar, viviendo en su propio desorden de toneladas de ropa de marca, el que el par de nanas que tienen no alcanza a limpiar antes de que ellas se despierten por la mañana. La peor parte de todo es hacer el contrato de trabajo. Cuenta Fernanda que una vez la llevaron a La Serena, tuvo que vivir en la playa un mes entero sin pagar absolutamente nada y comer gratis, cuando se acabó su contrato los desgraciados no le quisieron pagar su sueldo. Ahora es más precavida y se asegura de firmar bien el contrato de trabajo para recibir sus tres millones al final del mes de enero. Muestran la "previa", cómo las promotoras sufren en el casting porque no saben si van a quedar o no, están muy nerviosas, saben que es un gran sacrificio el que están haciendo porque el verano es demasiado importante y la jornada de trabajo es agotadora: una horrible experiencia. Algunas incluso deben trabajar TODO el verano para poder pagar ese auto nuevo que se compraron.
No quise seguir viendo, creo que por hoy había tenido sufrimiento de sobra con ese reportaje. Ojalá nunca tenga que trabajar en algo parecido para ganarme la vida.

martes, 27 de diciembre de 2011

Canciones de los Misfits

Como ya no me gusta escribir voy a poner mis canciones de misfits favoritas.

Where eagles dare

We are 138.

20 eyes

Dust to dust - El coro es otra weá.

Lost in space

Fordibben zone

Pumpkin head - Una de mis favoritas.

Resurrection

Dig up her bones

Crimsom Ghost - Escúchenla entera porque la parte final es la zorra, no hay que esperar mucho porque dura como 2 minutos.

Don't open til doomsday

Y de yapa Helena porque a todos les gusta.

The haunting


Esto está bien por hoy. Otro día pongo más.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Plátano occidental

Prendí la tele mientras almorzaba y estaba en uno de esos canales de películas que nunca veo porque no las entiendo mucho, con todo eso de los subtítulos que no alcanzo a leer. Era de una niña que podía ver todo el mundo subida a un árbol, mientras se arropaba con el viento y se perdía en el cielo. Como a mí, le gustaba ver entre las hojas como las nubes cortaban los rayos de luz. No alcancé a saber por qué le gustaba tanto ese árbol, pero yo me hubiera subido con ella para que no lo cortaran.

martes, 6 de diciembre de 2011

No sé por qué me gusta tanto el ceviche si tiene puras cosas que no me gustan, como los condimentos.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Copos de nubes

Si te pidiera que miraras al cielo, ¿qué verías? Podríamos coincidir en una misma mirada, en un mismo cielo, teñidos de azul como hace un rato o hundidos en el más profundo de los negros como ahora. Nos encontraríamos solos, flotando ahí donde se deciden todos los colores, inmersos en nuestros cabellos centelleantes y balbuceando estrellas fugaces. Veríamos las nubes desde lo más alto que conocemos, porque ya nada es lo que parece y las praderas se teñirán de blanco espumoso mientras se confunden con el mar y se convierten en montañas. Y me preguntarás: ¿cuántos mares existen? Querrás saber si los conocía desde antes, pero te diré que no lo sé, que nadie lo sabe; te diré también que ese mar que nos llama a recostarnos no es el mismo que yo conocía, o el que alguien alguna vez conoció, porque este, como todos los mares que existen, nunca volverá a ser el mismo. Sabrás donde encontrarme, en ese lugar que nadie ha visto antes, mirando el infinito bajo un árbol evaporado y perdido en el más hondo de los silencios. Si alguna vez me distraigo es porque estoy mirando el cielo, el mismo que reflejan nuestros ojos; el mismo cielo que me ayudará a buscarte algún día si es que te demoras entre mis recuerdos. Y si te pidiera que miraras al cielo, ahora, ¿qué verías?

 Lo que hubiera sido que se quede donde está