Estoy juntando sueño para que no me pase lo de ayer, de verdad que hasta prefiero la parálisis del sueño a lo que sufrí ayer. Hoy estuve metido en un taco, fue el tópico del día: el taco y la lluvia. No entiendo por qué la gente siempre sale a la hora del taco, no entiendo por qué hay tanta gente y tan pocas calles. Tampoco entiendo por qué no ensayamos, por qué no nos quedamos a tocar y esperar que la gente se metiera en sus casas a ver la novela. La lluvia me gusta, me gusta mojarme, no me molesta para nada, excepto si después no puedo respirar como cuando me mojo mucho rato. Me cuesta ver cómo las personas pueden soportar cosas todos los días; como la gente puede vivir en lota y levantarse a las cuatro y media. Hay personas que de verdad no sé cómo lo hacen.
Hoy pagué el peaje con una crema para los tallarines y quinientos pesos, creo que fue lo mejor que me pasó en el día. La gente debería volver al trueque, insisto en eso, le da una especie de valor agregado a las cosas, aunque no siempre reciban lo que querían o lo que hubieran comprado con el dinero. Yo creo que siempre recibes más, como una especie de multiplicador sobre todo. Como el dinero está hecho para darle el valor exacto a todo, la única posibilidad de recibir más de lo que se entrega es por errores humanos o por mala fe, dejando el enorme vacío que deja una transacción con billetes arrugados. Con el trueque la gente recibe más de lo que valen las cosas porque es inexacto, porque es humano. Me gusta el trueque, me gustaría pensar que la señora del peaje pensará en mí cuando haga una salsa con la crema que le regalé/cambié/vendí.



