lunes, 25 de noviembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
Día 23.
El viejo leyó en la tierra y en las paredes del peladero al frente del cementerio, buscando una historia para contarme, una pista de algo que no puedo recordar.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Rayuela
Para mí tiene más sentido que el asesinado trate de convencer a su asesino que no lo esparza.
Día 20
Ya empezaron con sus planes de dominación mundial, no es algo invisible ni una conspiración secreta, está ahí, a la vista de todos nosotros, cada vez que comentamos una noticia con nuestra cuenta de Facebook. Es más cómodo y cada vez más páginas estarán unidas a esta opción, es lo más práctico del mundo porque no hay que darse la paja de escribir algún mail o, en el peor de los casos, de revisarlo. Al principio no va a importar: a algunos les va a importar una raja su anonimato y a otros no. Pero luego, la opción del mail ya no va a existir, mucho menos la de comentar anónimamente. Todo esto va a ir de a poquito, gradualmente, esperando el día que ya no quede alguien que pueda dar testimonio de cómo era navegar relativamente libres por Internet. Y no se detendrá ahí, tomando como caballo de batalla la lucha contra la piratería o el terrorismo, los gobiernos y las grandes corporaciones dueñas del mundo comenzarán a exigir documentos de identidad a cada usuario para cualquier movimiento en Internet.
Después se exigirá una autentificación biométrica, para "mayor seguridad" y la gente lo aceptará, porque todos tendremos miedo de ser asesinados mientras usamos el trasporte público o que un avión nos caiga mientras trabajamos en un edificio. Será como la discusión del otro día con alguien, que me sacó un caso puntual para desacreditar el anarquismo en una sociedad mucho menos compleja. Yo le dije que el anarquismo se parecía mucho a lo planteado por Adam Smith, guardando las proporciones por supuesto. A lo que voy es que la gente preferirá seguridad por sobre libertad, creyendo de rodillas que las cosas terribles que pasan en las noticias son pura casualidad y que se debe evitarlas con mayor ímpetu. Matarán y matarán gente y todos tendremos cada vez más miedo, de las enfermedades, del cáncer, de las armas químicas o de simplemente explotar un día. Así será el mundo. Pero nadie entenderá que algunas cosas terribles efectivamente son casualidades, pero que no se pueden evitar, que no dependen del control ni del modelo de sociedad, sino del ser humano en sí. Lo que no será casualidad será el terrorismo económico llevado a cabo por las transnacionales, inventando crisis, escaseces, paranoia y hambre.
La gran red social mundial controlará todos los aspectos de nuestras vidas, desde la información en nuestros computadores hasta donde estamos en todo momento, gracias al sistema de rastreo que nos integrarán al nacer. Las tarjetas de crédito estarán asociadas a cuentas personales, los celulares, las entradas a conciertos, las reservas en restaurantes y las vacaciones, los pasajes de buses y las compras por Internet, todo estará registrado en nuestras hojas de vida, para facilitar el acceso de casas comerciales, futuros jefes, esposas y amigos. Conocerán todo de nosotros, menos lo importante.
Todo esto ya está pasando y no nos damos cuenta. Las tarjetas de crédito registran nuestros patrones de compra y los sistemas de puntos en los supermercados facilitan aún más la pega. Una vez leí en un foro que a alguien no lo habían dejado comprar si no daba su rut, aunque pagara en efectivo. Él se negó y se fue a otra tienda. Facebook pidió hace unos días a algunos usuarios una fotocopia del carné para "verificar" la cuenta, muchos la entregaron. Google hace años que rastrea nuestros patrones de búsqueda para construir perfiles de consumo y así subir el precio de sus espacios para publicidad. Todo esto suma y sigue y yo daría mi vida por convencerlos que hace años que se rastrean palabras claves en nuestras conversaciones, mails y chats. Es fácil de hacer.
Lo bueno de todo esto es que siempre habrá alguien que no tenga nada que perder y esa persona les hará la vida imposible a estos putos de mierda.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Tierra
Mientras más nos acercábamos al bandejón central se hacía más ancho y más profundo, al punto que habían casas creciendo en los bordes escarpados del acantilado que separaba la avenida. Florecían desde adentro del polvo, para sólo dejarse ver por un par de ventanas. Las escaleras entraban y salían de las rocas confundiéndose con los colores de la tierra como si nacieran de ella.
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