domingo, 12 de agosto de 2012

normal.

Mi vida nunca ha sido muy emocionante, siempre bastante pareja y a pesar de que he tenido días que no se podrían creer, nunca algo que no hubiera esperado completamente. A veces me arrepiento de las cosas que he dicho y otras veces me he sorprendido de algunas genialidades que me han salido de no sé donde, pero siempre son un par, nada para definirme como un genio o como un imbécil. Me he quebrado un par de huesos y me he sacado pedazos de piel, pero no han sido más que errores de cálculo. Soy una persona demasiado normal, tan normal que no podrías reconocerme en la calle si te describiera cómo soy.

Desórdenes

Ese día podía saber exactamente en qué momento cruzaría la línea de la vigilia para caer dentro de los razonamientos sin control que vienen previos al sueño o a la parálisis. Pero era extraño saber que los estaba teniendo, como si fuera un turista paseando por la ciudad donde vive, analizando mis propios pensamientos como si viera la tele, completamente ajeno a ellos. No era la típica pérdida del conocimiento gradual casi ausente de recuerdos, sabía perfectamente lo que estaba pasando, porque una vez que avanzaba más allá de los límites, la cabeza me empezaba a hervir. Yo creo que se sobrecalentaba de dos pensamientos simultáneos: de los que fluían y de los que pensaban. Estas dos voces dentro de la cabeza se llevaban todo de mí, tanto que me costaba trabajo respirar, tanto que tenía que despertar para no quedarme paralizado; para poder volver a respirar.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Frivolidad

Hay amigos que sólo se sientan uno al lado del otro en el auto, callados escuchando la música. A veces intercambian un par de frases referentes al entorno, hablan de alguien que conocen o del carrete de ayer; otras veces no hablan nada. No sé si será malo o bueno sólo ir sentados en silencio, me gustaría intentarlo.

sábado, 4 de agosto de 2012

Casas 1

Siempre cuidé esta casa como si fuera mía, la quise como si nos conociéramos de toda la vida y más, pero no bastaba, nunca era suficiente, ¿no podría acaso llegar a ser el propietario de eso que tanto cuidaba? Claro, yo era bienvenido mientras no estuviera el dueño, mientras el dueño estuviera de luna de miel, pero así son las casas, cuesta abandonarlas.

lunes, 30 de julio de 2012

Enero

Él y yo no podemos estar en la misma casa, compartir los mismos amigos ni una conversación acalorada. Pasamos el día juntos a veces, pero no podemos ir más allá de eso, nunca podremos.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está