Te extraño y comienzo a perder la cabeza por ti, y más te extraño. Contigo, no me importa el frío que siento a tu lado; el cansancio que te sostiene, llena mis brazos de vida; los malditos monstruos bajo tu superficie me alientan a alejarme de la orilla; se me va la cabeza si no estás aquí. Quiero entrar a ti y empezar a congelarme, para olvidarlo volando juntos. Entonces cuando la última piedra se hace más grande, no sentiré mis brazos ni mis pies, tu miedo me consume y me dejas solo con el infinito, así cuando caiga me rescatas del hielo y saltamos del agua. Volando juntos no hay frío que nos detenga, somos uno hoy y para siempre, porque nuestro pacto lo sellamos al instante de enseñármelo todo. Algunas veces me gustaría simplemente no haberte conocido, sería libre, libre al no saber lo que quiero a cada segundo que cuento, libre al no querer estar contigo y libre de conocerte. Cierra este condenado trato y llévame contigo a estar juntos por siempre ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario