domingo, 29 de mayo de 2011

Hoy fuimos a ver los caballos. La casa donde estaban era gigante, pero estaba destruida y en las piezas que quedaban vivían más de 16 personas y todas sonreían sin razón. Hacía mucho frío y a las cuatro ya casi ni se veían las paredes escondidas entre la niebla. Fue un lindo día, casi ni peleamos.

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 Lo que hubiera sido que se quede donde está