Hay cosas que no deberían acabar, porque son esas las que hacen al mundo miserable. Es como si toda la vida girara en torno a hacer perpetuo ese instante en que todo se vuelve infinito, pero fugaz. Todo se vuelve vacío de pronto, cuando no entendemos que el sentido de ese momento es que éste no perdure. Y toda la economía mundial se aprovecha de vendernos unos segundos triviales y pasajeros, carentes de realidad, porque ésta: no puede comprarse ni llenarse realmente. Así es como da vueltas el mundo sobre su propio eje. Me gusta pensar en todas las formas distintas que me pueden hacer sonreír en un día como hoy, como mañana o como el viernes.
holi
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