Tengo una foto que me hace feliz. No es que sea una gran foto ni una composición perfecta, pero es mi foto. Sé que nadie en el mundo podría tenerla porque tal vez nadie la entendería ni todo lo que ella quiere decir, pero aun así no es una gran foto. Hay algo que la hace única, aparte del hecho de que cada pieza se movía accidentalmente, de cada sonrisa y de cada rayo de luz, que como en un río turbulento, jamás volverá a iluminar los caminos de la misma forma. Lo que la hace única es ese segundo en que todo se detiene para siempre y todo lo que allí se detuvo.
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