jueves, 7 de abril de 2011

Hasta que algo cambie.

Desoladora, pero cierta... tan cruda como lo que tengo; como los juegos y las mentiras que he inventado.

miércoles, 6 de abril de 2011

Con la cabeza en otro lugar pasaba en limpio las palabras que estaban quedando horrendas por razones obvias, mientras las distintas partes de mí salían corriendo en diversas direcciones buscando algo que hiciera por fin amanecer. La única solución que encontraba, por absurda e ingenua que fuera, era conectarme.

martes, 5 de abril de 2011

Sonaban los misfits mientras la noche pasaba tranquila y eterna frente al techo oscuro que debía de estar ahí.
Quiero saber lo que hubiese soñado anoche, en ese lugar escondido, si el sofocante aire saturado de agua me hubiera dejado cerrar los ojos.

domingo, 3 de abril de 2011

Durmiendo en el pasto

No alcanzaba a ser un sueño, era más bien una maraña de pensamientos inconexos y extraños que nada tenían que ver con la realidad. Éstos fluían sin control como si jamás los hubiera imaginado, pero todavía muy oscuros para verlos caminar, era como si todo el universo se redujera a palabras pronunciadas por algún álter ego que nunca conseguí llegar a ver.

sábado, 2 de abril de 2011

Tengo tanto, pero tanto frío, que lo único que me apena es no alcanzar a soñar todo lo que quería.

viernes, 1 de abril de 2011

Eran algo así como las ocho de la mañana, pero ya no me importaba llegar tarde a clases porque seguía sin polera alucinado con las cicatrices del techo. Hacía frío. Tomamos café sentados entre el suelo y el colchón, escarchados por un tímido silencio que no puedo recordar muy bien, porque se escondía bajo pláticas amorfas y de hervidores y bajo el café mismo. Me dijo que íbamos a tener que comer pan solo porque no tenía refrigerador y blablabla. Creo que fue eso lo que me hizo despertar realmente y ver que el hambre que no me dejaba dormir no había sido sólo un capricho.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está