No alcanzaba a ser un sueño, era más bien una maraña de pensamientos inconexos y extraños que nada tenían que ver con la realidad. Éstos fluían sin control como si jamás los hubiera imaginado, pero todavía muy oscuros para verlos caminar, era como si todo el universo se redujera a palabras pronunciadas por algún álter ego que nunca conseguí llegar a ver.
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