Lo que uno piensa en un día como hoy es que la libertad de expresión debería ser redefinida. No me atrevo a decir que debería ser un derecho para que me malinterpreten como a Nietczhe (no sé cómo se escribe), pero eso es realmente lo que pienso.
Antes de que existieran esas weás de las redes sociales, las personas que podían, con su opinión, tener acceso a miles de personas eran muy pocas. Ahora cualquier saco de weá pasao a caca puede escribir lo que se le ocurra y molestar a todos. Siempre ha sido así, pero la diferencia es que en la vida real las personas respaldan las opiniones con sus vidas, con su pasado, con quienes son y con quienes pueden dejar de ser. Por eso nadie dice nada en la vida real, pero llegan a su casa a twitear (porque ni siquiera son capaces de ponerlas en el carelibro) todas sus opiniones de niño recién salido del kinder.
No digo que la libertad de expresión en general debiera ser un privilegio, pero las personas deberían volver a hacerse responsables por sus opiniones. Creo que a raíz de las redes sociales debería redefinirse el concepto de libertad de expresión y creo también que la libertad de expresión, como la conocemos, debería ser un privilegio en las redes sociales.
Eso pienso hoy. Chupen el pico todos los pinochetistas sacos de mierda.