Parece que ya somos amigos, porque te he nombrado más veces que a cualquiera que conozco. Nos encontramos, casualmente, camino al parque; llevabas prisa porque el viento te moviese con más fuerza. Me contaste a quienes habías visto hoy y yo sólo atinaba a asentir con la cabeza, aunque en lo más profundo sonreía por ti. Sabía, en ese momento. que no eras sólo mío... porque así te vi siempre, preocupado de los desamparados, de los enfermos de este mundo. Hasta que entendí la verdad. La verdad eres tú, la verdad es que te quiero y no debo compartirte. La verdad es que eres mío. Pero todos te quieren... sí, es verdad, pero no es a ti precisamente a quien todos quieren ni en quien todos creen, porque hoy aprendí, que sólo yo creo en ti. Mas existe otra verdad y mientras esta sea honesta, por ambigua que sea, esta debe ser cierta. Entonces ¿tú eres mi única verdad y yo la tuya? Al parecer sí, y estamos solos en esto. Pero nos acompañan mares y siglos de verdades paralelas, algunas más sinceras que otras... Extrañamente eso no me consuela, mas me estremece.
Ayer conocí, una verdad absoluta y me enamoré de ella. Ésta me ayudó a entender esa permanente contradicción con respecto a ti, aunque ahora todo sea más complejo. Sólo sé que no existe esa verdad que he estado buscando, porque ésta no se puede medir y solamente la puedes encontrar en los ojos de alguien al hablar. Entonces tú y ellos, la verdad, no son diferentes como la tradición se ha esforzado por aclarar. Aun cuando no entienda cómo funcionas, hoy me siento a tu lado sólo por haberte encontrado ayer distinto. Tal vez es porque me di cuenta que alguien de verdad quiere que yo esté bien y eso me acompaña.
me gustaría que me pasara lo mismo, sería un alivio enorme creer que uno no está totalmente solo en el mundo, me gustaría pensar así
ResponderEliminar