viernes, 25 de febrero de 2011

¿Has tenido tanta hambre como para pensar que no se puede tener más?
No recuerdo el día en que esto dejo de ser un pasatiempo. ¿Será el mismo día en el que preferí quedarme aquí solo a salir con mis amigos?

no, ¿por qué?

Era un lindo día de verano, esos que se ven como si estuvieras en una película cuando tienes las gafas puestas. Me gustaban mucho esas gafas ahí, me cuidaban del sol y del viento para que no se enterasen jamás de lo que en realidad estaba ocurriendo con mis ojos. Recuerdo haber caminado varias cuadras cargando un bolso. Sin un rumbo claro, buscaba la carretera o la cantina, lo que ocurriera primero. Lamentablemente encontré la carretera.
Bajo la sombra de unos alerces amigos, me senté sobre mi ropa a esperar algo. Pasaban raudos y en infinitas direcciones los autos; cualquiera de ellos me servía a donde yo iba, excepto ese que viajaba al sur. El sol, que se colaba entre los árboles para estar conmigo, me imploraba por cada segundo más ahí. Como en un violento golpe de estado, los colores se tomaban mis sentidos, y como en un sueño que no podía controlar, no me dejaban ver ni escuchar nada más.
Esperé, y esperé más, para ver si me arrepentía, pero como es costumbre, casi como un acto reflejo, estaba sentado en un auto camino a mi casa.

sábado, 19 de febrero de 2011

No quiero olvidar la noche en la que cruzamos el río con la mirada, para ver las infinitas luces del risco en donde vivían mil luciérnagas, porque esa noche nació algo que nunca morirá, ni en los más fríos recuerdos. No puedo negar como todo confabulaba para hacernos algo más que amigos, y aun así tiemblo por el miedo a perder algún detalle.

viernes, 18 de febrero de 2011

volamos en colores ingenuos, como de gente en las calles... que muere por un minuto más

en la soledad ambigua, de una noche circular, llena de colores negros, colores de un color

la noche de noches, en sadness y shadow crew... noche blanca y de un color.

flaca y raquin, raquin

entonces ahora la luz, no entrará más por aquel peqeuño lila solra

lilas solares... que no axompañan el winamp y e shuffle, que me suena como a periodismo.

ch .
porfavor ayudenme, noooo quiero estar solo, porfavor que no quiero, porlaputa que no quiero. la mierd grande qu la otra noche no quiero, porque hago cosas que no quiero y ni la guitarra me puede ayudar, sólo el baile de unna pieza de bals psa pa abajo
toi escuchando un acacion como el pico
y se me perdio el mouse , ero ahora no
las teclas se confunden y la wea esa, parpadea y parpadeo... por qué no sabes escribir bonito para entender las cosas ajenas a la realidad esa de hoy... te equivocas esquivamente porque lo sbes... sabes que está bien, pero que mañana no lo será....n está bien... por esa n es lo que soy ahora: una basura de mierda que n hace lo que quiera. equivocarme está bien y esto es parte de lo tro asi que mañna y ahra se chao

jueves, 17 de febrero de 2011

domingo, 13 de febrero de 2011

ceteris paribus

La perfección depende de las perspectivas, pero puedo decir que hay cosas que simplemente no pueden serlo, porque son parte de una transición. La ciencia avanza y nunca se detiene y mientras lo hace descubre aberraciones y destruye religiones, dioses y héroes. Si miramos hacia atrás para ver lo estúpidos que fuimos, nos apoyamos en la ciencia, que a su vez demostrará lo estúpidos que somos. Es algo que no puede detenerse. Como dije, las perspectivas no tienen lugar en el método científico y por eso las ciencias son exactas dentro de lo que se puede entender como exacto. Y así se forja la tónica del mundo de hoy, incluso puedo llegar a pensar que la ciencia en sí, ha perdido el rumbo que buscaba el saber. Puede parecer estúpido comprar un computador hoy si mañana fuera a ser éste mejor, como puede parecer estúpido creer en algo que mañana será refutado. Pero puede no parecer tan estúpido vender hoy, algo obsoleto que parece nuevo, para luego vender eso nuevo ya siendo arcaico y así sucesivamente. Fuera de todo este negocio que puede ser la ciencia, está el mundo de lo irreal, en donde, casi por definición, necesito hablar de él desde algún punto de vista. Dentro de esto que parece tan subjetivo existen cosas que no se pueden hacer más perfectas y aunque sean arremetidas contra mil relatividades, para todo punto de vista éstas siguen siendo perfectas. Para entenderme mejor mañana, puedo reírme de como usaban el pelo en los setentas o de que se haya creído que la tierra era plana, pero jamás podré reírme de la música que se escuchaba, porque eso, es algo único, que no puede reemplazarse ni romperse. Incluso dentro de la música, existen tendencias y eso me puede parecer estúpido, pero es algo ajeno a ella; ajeno a la perfección misma. La inteligencia evoluciona y el saber aumenta, pero, como ya lo dije, hay cosas que son perfectas, que no necesitan evolucionar porque ya lo han hecho; no pertenecen a este mundo. Pienso que los sentimientos no pueden evolucionar, sí cambiar. No hay sentimientos mejores que otros, sólo distintos y cada uno es perfecto. Y tal vez algún día llegue a pensar distinto, puedo llegar a ser más rápido, más viejo o más sabio, pero, en ceteris paribus, no podría llegar a sentir distinto de lo que siento ahora...

sábado, 12 de febrero de 2011

me faltan palabras

Anhelo el momento del día cuando ya no puedo escuchar nada más que ese ruidito como de interferencia que viene con el silencio, para así recordar el silencio absoluto. Todo se transforma en aquel momento del día en el que ya no hay voces ni remordimientos, porque no puedo oír nada más que el zumbido que se intensifica mientras avanza esta noche indefinida por el universo. Casi como en un sueño, quiero buscar esa oportunidad en el que todo el estruendo explota, como en un big bang que enmudece mi infinito para crear la nada perfecta, esa nada secreta de donde no escapan los pensamientos. Anhelo este instante del día en el que todo se convierte en nada por un par de segundos eternos.

mellon collie

Encerrado viendo fotos, como si eso que me hacen ver pudiera hacerme olvidar la música que arde en mi cabeza y que no puedo tocar o las palabras que nadan libres y que no puedo atrapar. Es de cobardes recordar, cuando lo haces por cobardía, porque es fácil y ahora me siento cobarde; atrapado, haciendo algo para no sentirme nada. Es como estudiar horas y horas eso que en realidad ya sé para que mi tiempo por fin tenga un uso sensato. Recordar, estudiar o leer... si buscan el mismo fin, ¿qué sentido tienen, entonces, en sí mismos? Al fin y al cabo, distracciones no convencionales que acallan esas voces que no pueden silenciarse nunca.

jueves, 10 de febrero de 2011

Por la csm ya son las 5.

Me cuesta encontrar el punto en el que puedo comenzar a repartir daño a los demás sin remordimiento alguno. No sé si estará dentro de nuestra naturaleza el protegernos o amarnos, pero veo como a nadie le importan aquellas estupideces que me coartan en este momento. Y entonces, en la balanza no puedo entender qué tiene más peso, si mantenerme fiel a eso que creo estúpido, pero cierto o llevar a sus límites mi potencial. El éxito muchas veces puede parecer inescrupuloso. Algunas personas están condenas y, aunque no quiero ser determinista, veo que la única forma de enfrentar aquel "fatídico" destino sería dejar de ser persona. Tal vez dejar de ser quien eres es sólo un pequeño precio a cambio de lo que deseas. En ciertos aspectos se parece mucho a venderle el alma al diablo. ¿Destino? Hablamos y hablamos del sentido de nuestra existencia y yo quiero encontrar aquella vida en la que no tenga que cambiar, porque al final terminas convirtiéndote, por las buenas o por las malas, en eso que has elegido.

El primero después del segundo

Reviso y leo papeles sin parar, buscando esa respuesta que conoce el lugar aquel, que está en la punta de mi lengua. Sin esperar encontrar nada afín, un día llegamos como a un hotel de madera, lleno de cosas que no entendería. Nuestra suite era hermosa.
Como en ese sueño aquel, dormíamos abatidos por el sofocante calor de una tarde soleada y en el sueño de un sueño recorrí las instalaciones, sin más expectativas que matar un par de segundos ingenuos. Todo iba como lo esperado por todos, cuando vi aquella piscina. Sus recovecos contaban historias conocidas, como esas que he intentado recordar tanto tiempo.
Se me olvidó como se escribía y necesito recordarlo ahora.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está