Encerrado viendo fotos, como si eso que me hacen ver pudiera hacerme olvidar la música que arde en mi cabeza y que no puedo tocar o las palabras que nadan libres y que no puedo atrapar. Es de cobardes recordar, cuando lo haces por cobardía, porque es fácil y ahora me siento cobarde; atrapado, haciendo algo para no sentirme nada. Es como estudiar horas y horas eso que en realidad ya sé para que mi tiempo por fin tenga un uso sensato. Recordar, estudiar o leer... si buscan el mismo fin, ¿qué sentido tienen, entonces, en sí mismos? Al fin y al cabo, distracciones no convencionales que acallan esas voces que no pueden silenciarse nunca.
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