domingo, 13 de febrero de 2011

ceteris paribus

La perfección depende de las perspectivas, pero puedo decir que hay cosas que simplemente no pueden serlo, porque son parte de una transición. La ciencia avanza y nunca se detiene y mientras lo hace descubre aberraciones y destruye religiones, dioses y héroes. Si miramos hacia atrás para ver lo estúpidos que fuimos, nos apoyamos en la ciencia, que a su vez demostrará lo estúpidos que somos. Es algo que no puede detenerse. Como dije, las perspectivas no tienen lugar en el método científico y por eso las ciencias son exactas dentro de lo que se puede entender como exacto. Y así se forja la tónica del mundo de hoy, incluso puedo llegar a pensar que la ciencia en sí, ha perdido el rumbo que buscaba el saber. Puede parecer estúpido comprar un computador hoy si mañana fuera a ser éste mejor, como puede parecer estúpido creer en algo que mañana será refutado. Pero puede no parecer tan estúpido vender hoy, algo obsoleto que parece nuevo, para luego vender eso nuevo ya siendo arcaico y así sucesivamente. Fuera de todo este negocio que puede ser la ciencia, está el mundo de lo irreal, en donde, casi por definición, necesito hablar de él desde algún punto de vista. Dentro de esto que parece tan subjetivo existen cosas que no se pueden hacer más perfectas y aunque sean arremetidas contra mil relatividades, para todo punto de vista éstas siguen siendo perfectas. Para entenderme mejor mañana, puedo reírme de como usaban el pelo en los setentas o de que se haya creído que la tierra era plana, pero jamás podré reírme de la música que se escuchaba, porque eso, es algo único, que no puede reemplazarse ni romperse. Incluso dentro de la música, existen tendencias y eso me puede parecer estúpido, pero es algo ajeno a ella; ajeno a la perfección misma. La inteligencia evoluciona y el saber aumenta, pero, como ya lo dije, hay cosas que son perfectas, que no necesitan evolucionar porque ya lo han hecho; no pertenecen a este mundo. Pienso que los sentimientos no pueden evolucionar, sí cambiar. No hay sentimientos mejores que otros, sólo distintos y cada uno es perfecto. Y tal vez algún día llegue a pensar distinto, puedo llegar a ser más rápido, más viejo o más sabio, pero, en ceteris paribus, no podría llegar a sentir distinto de lo que siento ahora...

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