¿Te acuerda del día que fuimos a la playa? Te mostré cómo atrapar chanchitos de mar, pero no vimos ninguno muy grande. Probablemente te conté la historia de cuando teníamos uno gigante con el Nico y le hicimos un castillo de arena y lo pusimos en la torre más alta. Jugamos con él un par de horas, hasta que subió la marea y se lo llevó una ola. Tú no los conocías y a mí se me olvidó decirte que son esas cosquillas que sientes en los pies cuando los hundes en el fondo para aguantar la resaca. Ese día también es uno de esos que no se pueden olvidar, debe ser porque era verano y porque estabas tú. También por el helado.
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