viernes, 25 de octubre de 2013

Playa.

Fui a una playa del litoral central hoy en la tarde. Dejé mis cosas en la arena, debajo de unas rocas y caminé buscando a alguien. No había más en la orilla que unos botes amarrados a nada. Subí un cerro alto que se metía en el mar y de ahí lo bajé. El agua estaba tranquila. Vi cómo se movían entre las olas unas culebras envueltas en neumáticos de camión y unos gatos con armaduras de papel mojado. Eran animales extraños. Corrí por la playa buscando una cámara de fotos y me encontré con un caballero y su nieta, me dijeron que no eran animales extraños, que tan sólo eran un neumático con cabeza de serpiente y un gato rosado. Le pregunté al viejo por mis cosas y mis zapatos y me dijo que se las había llevado alguien, porque donde yo las dejé se las iba a llevar el mar. Después me contó que su hermano vivía en Pucón y que, por lo tanto, él prácticamente vivía de vacaciones. Me cayó simpático la idea de vivir de vacaciones. 

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