domingo, 9 de mayo de 2010

Al más grande de todos

Cada vestigio llega a ser más hermoso que el otro, ¿por qué no valorarlas en su momento? Tienen ese miedo detrás, ese miedo que te hace seguir. El miedo de lo incierto. Escondidos en sus cimientos: misterios, prácticas, agua, arena, oscuridad. Quiero seguir hasta las últimas consecuencias con esto, hasta que la arena me hunda por completo, hasta saber qué me da tanto miedo. ¿Cómo saciar esto?, eso que no entiendo y que me lleva al límite, al punto en que se esconde el sol.
Bienvenida oscuridad, que traes contigo más de eso que me da vida hoy. Eres esa oscuridad de la que escapo, que me haces desear correr; no puedes llegar, no puedo contigo.
Maldito puente, no quiero que no me llames de nuevo, no puedo no volver por ti. Cosa imponente, cae luego. Llévate a tu fin todo eso que no entiendo, eso que ahora necesito, que no me deja dormir. Muere con tu soledad, nadie te entiende más que yo, muere de una vez. Termina tu larga agonía o quédate por siempre. Ahora eres distinto a mí. No podre dejar de mirarte cuando pase y quiera mirar el fin del agua o los cerros y la cordillera. Entiendes todo lo que ocurre, ya no tienes miedo, supongo. Has visto lo peor de todos y sigues en pie, nada puede contigo, nadie puede quebrarte. Aunque ya no estés ahí para verte, estarás conmigo, siempre. Ninguna aniquilación puede quitarme lo que he visto, a tu lado, lo que hemos visto juntos. Viene una muerte por partes: tu muerte. Comparto cada pedazo que se cae, quiero sangrar con cada explosión y morir contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Lo que hubiera sido que se quede donde está