Era mejor no llegar nunca. Sus recuerdos le dieron sentido al sol entre los árboles, ahí entonces, no quería que nadie me llevara, cuando comenzó ese viaje por tramite. Llegar a cualquier lado. Ya nada importaba, sólo todo lo demás que me gritaba su nombre dentro de esa extraña tristeza. Y entonces el sol se nubla por lagrimas, escondido entre los asientos y de nuevo el sol, el sol de esos días y de esos sueños.
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