martes, 25 de mayo de 2010

no, ¿por qué?

Era mejor no llegar nunca. Sus recuerdos le dieron sentido al sol entre los árboles, ahí entonces, no quería que nadie me llevara, cuando comenzó ese viaje por tramite. Llegar a cualquier lado. Ya nada importaba, sólo todo lo demás que me gritaba su nombre dentro de esa extraña tristeza. Y entonces el sol se nubla por lagrimas, escondido entre los asientos y de nuevo el sol, el sol de esos días y de esos sueños.

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 Lo que hubiera sido que se quede donde está