viernes, 7 de mayo de 2010

feliz

Pasó lo que temía, lo que sabía que iba a suceder, pero nada salió mal, al parecer. Estaba la gente más peligrosa, y ahí, la única persona que me puede dañar, acaparando mi espacio, mi mundo. Hasta que me dejó de importar y todo cambió comencé a reír y a hablar fuerte, empecé a disfrutar estar ahí, empecé a sonreír. Retomando unas viejas amistades, conversando intrascendencias, nuestras risas la atrajeron. Llegó con una mala escusa y se quedó ahí, parada, escuchando. Mientras nos burlábamos, nada me importaba y su presencia no me molestaba en lo absoluto, ella era la que estaba indefensa esta vez, ella había llegado, no yo. El dialogo continuó sin alteraciones y seguimos riendo, lo único que me molestaba es que yo estaba realmente feo, y eso no lo pude arreglar antes de salir. Pero en mi interior todo sonreía, sé que está mal pero no lo puedo evitar, se cambian los colores sólo con verla.

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