A soñar a soñar que parece no acabar nunca el día. Anhelar ese sueño parece ser el único sentido del día. ¡Qué injusto despreciar todo lo demás, qué egoísta! Mal agradecido. Sin reproches, sin culpas, porque todo es posible. Aquí no soy lo suficientemente fuerte y eso me asusta, vamos a lo fácil: a cerrar los ojos.
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