martes, 8 de marzo de 2011

mil años

¿Qué día es el que muero? Puede ser por un día o por un año, mi naturaleza tal vez, o simplemente un designio irrevocable. Puedo un día dejar de respirar y a la mañana siguiente no pensar absolutamente en nada, y aun puedo detener mi corazón un par de horas. Me he comenzado a pudrir por dentro y a emanar una pestilencia de muerte incipiente. Me he violado a mí mismo y otro par de veces he visto a la propia muerte en el espejo. ¿Todas consecuencias del fin o es acaso la muerte una consecuencia de todas éstas? Sé que el día que muera será ese en el que me atreva a pensarlo como una posibilidad absoluta, frustrado o no por mi cobardía, no importa, porque no tener nada que me dé vida es como haber muerto hace mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Lo que hubiera sido que se quede donde está