martes, 8 de marzo de 2011

Tengo esa sed como de caña, que no se acaba con agua ni con cerveza o jugo. Se sacia con un jugo natural del mercado, con el agua de un río o con la neblina de las montañas. En el fondo se preocupa del significado que tenga el agua y no de esa sed en sí.

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 Lo que hubiera sido que se quede donde está