Volví a los vicios pasajeros, y con ellos vuelvo a sentir, nada. Dentro de la nada, la parte de sentir me consuela. Al momento de revivir, creí que no extrañaría nada. Bastó nada más que un segundo, para encontrarme con todos esos intentos, hablándome paralelamente. Entonces empiezo a recordar el porqué de mi disidencia. Se abren los vacíos de este mundo ficticio; creado y vendido dentro de mi. Se descomponen en partes los sentimientos reales, volviéndose todo, la farsa que anhelaba. Entiendo porque tanto lo odio, porque me recuerda todo lo que tengo. Al final comprendo, que la mentira la vivo como renegado, en una falsa comedia de una vida con sentido. Sin poder superar mis miedos, sigo marginándome en un proceso cíclico, que no me llevará a ningún lugar más que a unos metros de estas letras.
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