Para qué extender esta absurda travesía a la muerte. Por qué tratar de darle un sentido, con falsos dioses y consumismo, al pasar irrelevante por la tragedia de lo que es la vida misma. Por qué agradecer, entonces, la maldición más grande escupida contra cada uno de nosotros al momento de la concepción. Amor, ideales, felicidad: pequeñas condenas, enemigos acérrimos de la libertad; la muerte. Libertaria, te llevas el peso de los prejuicios; anhelada. Muerte, trasciendes, superas a la verdad y a la mentira, al bien y al mal, liberas. Si tú fueras una elección, en el mundo no existirían temores ni miserias, y mi cobardía no sería un problema para borrarme contigo. Vivir o ser libre: conceptos contrapuestos por culpa del antinatural apego a la vida. Cuando entendamos que la muerte es un privilegio, vivir por fin tendrá un sentido real, único y personal; la muerte, por otra parte, ninguno...
Por eso elijo morir, para saber porque vivo. Porque amar es sólo una forma más de esclavitud, ¿si muriera, entonces, mis palabras tendrían sentido? Quiero morir y saber qué se siente, pero quiero, también, disfrutar los privilegios de estar muerto... ¿Desaparecer es como morir?
sí
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