La incongruencia está en estar a favor de las leyes mismas, que en sí significan restricciones, pero en contra de cualquier otro método de control. Puede ser debido al concepto mismo de libertad. Pero si no crees ni confías en el actuar del hombre, reprimiéndolo con leyes, ¿Por qué has de reprochar las religiones? ¿No es incluso uno más libre de elegir en qué creer, que de elegir qué leyes te han de restringir? No estoy intentando defender a las religiones, pero dentro de un sistema que es capaz de vender hasta la última gota de agua, ¿No podrían considerarse las religiones como un mal menor?
Donde la democracia es el juego o el pan, da igual, y el sistema económico poco a poco se lleva todo rastro austeridad. Cuando el mundo se vuelve cada día más estúpido, cuando los libros son cada vez más caros y la televisión cada vez más hermosa; el control cae por todos lados. Parece atractivo estar siempre conectados, ya no existen ratos "desocupados"; ya no existe el silencio. ¿Qué puede ser más hermoso? Pero los conceptos se tuercen en intrincadas verdades colectivas, manipulando la existencia hacia un fin esperado por pocos. El poder asesinó a la cordura, y el control amarró el poder a las manos de quienes entendieron, en un designio perpetuo. Si está en desarrollo el apocalipsis de la inteligencia, se puede pensar en la decadencia absoluta de las libertades; sólo queda salvar lo que tengas a la mano. Está dicho y las cartas sobre la mesa, sólo la inteligencia puede liberarnos. Cuando la estupidez es inminente y agradecida, la religión no es más que un pequeño precio de la estabilidad; se transforma en un método antisubversivo más eficaz que cualquier droga. Livianamente se puede pensar que, luego de habernos revolcado en nuestra propia necedad, si aceptas las leyes, cualquier otra forma de estabilidad puede ser válida, mientras no viole las libertades individuales. El libre mercado no tiene nada de libre.
Después de todo, aún no me queda claro si, la ignorancia va de la mano de la esclavitud o de la libertad. Creo que si la ignorancia es común, nos lleva a la esclavitud, pero a una esclavitud feliz, involuntariamente elegida; desconocida. Por la naturaleza de las circunstancias, toda virtud individual que escape de la oscuridad, nos lleva a privarnos de libertad. Y morimos sin importancia mientras nos gobierna un poder absorto de más poder. Muere nuestra idea de libertad.
A todo esto existe un pero que no soy capaz de redactar aún.
No hay comentarios:
Publicar un comentario