Ligeramente sombría se difama una verdad incómoda, que difiere de la completa nostalgia que todos en la sala sobreentendían. Las palabras entran y salen mientras tomo apuntes de mi cabeza, para no olvidar ninguna idea que se sobrepone a los mugrientos ruidos que no lograron distraerme. Se entrelazan verdes sueños entre teorías ridículas de cosas obvias y teoremas absurdos, irresponsablemente generalizados.
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