Quiero reventar mandarinas,
una por una,
Hundir mis dedos en ellas,
saltan sus partes.
Caen al suelo,
mis dedos se llenan de sangre.
Hoy sé que puedo,
abrir la boca
y comerlas,
todas, con cáscara,
Quiero comer mandarinas,
una por una,
comerlas enteras
sin ningún arreglo.
Quiero hacerme daño,
tanto daño como comerlas
podridas...
podridas entrañas dentro.
Podridas mandarinas,
blandas e inocentes,
morirán,
una por una,
hasta que este deseo cese.
Las que se salven,
indistintamente
las pudrirán por dentro,
como lo han hecho conmigo.
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