Recuerdo que de pequeño el dinero no tenía sentido. Recuerdo perfectamente juguetes ridículos, los que ahora podría comprar por cientos con una pequeña porción de mi mensualidad. Recuerdo cuando éramos dignos de sentarnos en el suelo, recuerdo los tiempos de los juegos de mesa y recuerdo cuando iba a jugar al parque con mis padres, cuando no podían darme más que su tiempo y un par de cachivaches. Extraño esas tardes de un sol pálido, sé que eran frías pero no puedo recordar aquello, solo puedo evocar aquellas horas en los juegos de un parque que hoy por ningún motivo serían un paseo agradable. Extraño la ausencia de esos días.
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