Revientas mi cabeza,
te reviento las paredes.
Muere la música,
silencio inequívoco
apodérate,
que también morirás,
pronto...
Aplasto, tu cara
deforma mis paredes.
mueve mis cimientos
de un golpe.
un golpe de tus mejillas
rojas.
rojas de sangre,
sangre de vergüenza,
de vergüenza intrínseca.
corre entonces,
que la sangre
de tu vergüenza
manchará cada rincón
de las paredes
de mi habitación...
roja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario