viernes, 8 de octubre de 2010

Mañana a dar pena de nuevo a la carretera, vamos a ver hasta dónde llego o hasta dónde llega esta mentira; se terminará cuando ya nadie me lleve. Como en la vida y la muerte, jugamos, al borde del abismo, riéndonos de la fragilidad de la existencia, burlándonos de quienes la valoran más que nosotros... hasta que por fin, crucemos la linea de lo que estuvo permitido. Entonces me pregunto ¿hasta qué punto llegará este juego? Hasta el fin de los viajes, con la muerte de esto, terminará ese afán poderoso que tienta cada vez más al destino. Cuando muera el destino, cuando el miedo sea más grande que todo lo demás, entonces, morirá con él, el sentido que tiene el viaje de mañana y de el de todos los demás.

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 Lo que hubiera sido que se quede donde está