viernes, 29 de octubre de 2010

Yo soy el miedo

Para qué seguir escribiendo y arriesgarme a caer el vicio de hablar de más. No tiene ninguna lógica exponerme y cambiar, ceñirme a lo que he escrito y vivir con el miedo constante a contradecirme. Nadie lee esta porquería... entonces ¿cuáles son los jueces imaginarios que me atormentan cada vez que muevo la boca? Mejor me camuflo en la masa, riendo y bailando, mientras el blanco invierno se lleva la vida. Me esconderé en el baño de la discotec, a llorar en silencio la sangre de las luces de colores que me enceguecen. Cuando por fin nadie me conozca, podré ser tan estúpido como siempre he querido. Sólo quiero reír en paz; no quiero más jueces ni fiscales; quiero ser libre. El miedo a la inconsecuencia me devora los dedos. Soy yo quien los mastica, empezando por la uñas. Todo lo he creado escribiendo aquí, ese universo de gente que me mira o la religión de la mentira que me persigue hasta el infierno. Tengo miedo a defraudarme. Yo soy el miedo.

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