Ya no necesito recordar con fotos para darle sentido a mis años monótonos. Escribiendo siento como si el tiempo no pasara, como si mi vida realmente ocurriera. Trasciende lo que siento y viceversa; escribiendo descansan mis recuerdos. Cada día se hace eterno y cuento los segundos para sentarme aquí de nuevo, porque al final la vida es un amasijo de lo que fuimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario