Qué suerte! Qué no daría por haber sido ellas, lindas, ingenuas, tontas; perfectas. No entienden lo que acaban de ver, han conocido otra cultura hasta sus más profundas raíces y aun así no les importa, porque no es lo que han venido a buscar. Qué ganas de no darme cuenta de esto; de simplemente disfrutar de la estupidez. Esas niñas han conocido al verdadero Chile, en su forma más sincera, y eso es algo que no tiene precio. Qué lástima que ellas no lo valoren y que ni siquiera sean capaces de comprenderlo.
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