jueves, 19 de diciembre de 2013

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Tagadá

Como en alcantarillas de sangre fluían las pelotitas de colores por los canales subterráneos de la feria. Las pelotas rojas eran de la creatividad, únicas y escasas; las blancas eran sólo dos y eran alucinógenas.
Siempre lo imagino, no es difícil, conozco hasta los colores de los cerámicos del balcón. Va a estar en alguna calle poco transitada, pero céntrica; Cochrane, Angol o cualquiera de sus paralelas entre Víctor Lamas y San Martín.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Cumpleaños

Como me dijo el Juan una vez, esperé toda la semana tu cumpleaños. Así me doy cuenta que dejé de ser niño y que te amo, porque para mi cumpleaños nunca estuve tan nervioso. Es una pena esta entrada, porque en el fondo ya no tengo cosas que decir, pero mucho que esconder. Quierohablardeldesayuno,delosregalos,delosexámenes,delasvacaciones,deuncarretequehuboydeotroquenohubo,delapizzaalapiedra,delbolsobonito,delquesillodelalechedelanolechedelaspaltaspremadurasdelospeluchesdelasplantasdecaburga,delosnocaburgadelhuedelaslagunas,delsidaydecharliebrown. De todoeso quiero hablar. Quiero hablar de mañana, de todo lo que va a pasar. del sol que va a haber y del almuerzo que vamos a comer.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Bombombum

¿Te acuerdas del día que casi no pudimos volver de una de esas islas de Chiloé? Hacía frío, ¿te acuerdas de todo el frío que hacía? Corrimos por el pueblo tratando de ver algo antes que se fuera el bus y al final se fue igual. Había un muelle y una playa con barquitos. Me compraste un gorro en la feria con el que parezco un perro de comercial, esos que se pisan las orejas. ¿Sabes lo que pasó después? Caminamos hasta el cerro, hasta el paradero a esperar algo, a comprar chupetes y chocolates en el negocio. Tú tal vez te compraste una manzana...

lunes, 25 de noviembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

Día 23.

El viejo leyó en la tierra y en las paredes del peladero al frente del cementerio, buscando una historia para contarme, una pista de algo que no puedo recordar.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Agnostic Front - Another Voice

Lunes

Rayuela

Para mí tiene más sentido que el asesinado trate de convencer a su asesino que no lo esparza.

Día 20

Ya empezaron con sus planes de dominación mundial, no es algo invisible ni una conspiración secreta, está ahí, a la vista de todos nosotros, cada vez que comentamos una noticia con nuestra cuenta de Facebook. Es más cómodo y cada vez más páginas estarán unidas a esta opción, es lo más práctico del mundo porque no hay que darse la paja de escribir algún mail o, en el peor de los casos, de revisarlo. Al principio no va a importar: a algunos les va a importar una raja su anonimato y a otros no. Pero luego, la opción del mail ya no va a existir, mucho menos la de comentar anónimamente. Todo esto va a ir de a poquito, gradualmente, esperando el día que ya no quede alguien que pueda dar testimonio de cómo era navegar relativamente libres por Internet. Y no se detendrá ahí, tomando como caballo de batalla la lucha contra la piratería o el terrorismo, los gobiernos y las grandes corporaciones dueñas del mundo comenzarán a exigir documentos de identidad a cada usuario para cualquier movimiento en Internet.
Después se exigirá una autentificación biométrica, para "mayor seguridad" y la gente lo aceptará, porque todos tendremos miedo de ser asesinados mientras usamos el trasporte público o que un avión nos caiga mientras trabajamos en un edificio. Será como la discusión del otro día con alguien, que me sacó un caso puntual para desacreditar el anarquismo en una sociedad mucho menos compleja. Yo le dije que el anarquismo se parecía mucho a lo planteado por Adam Smith, guardando las proporciones por supuesto. A lo que voy es que la gente preferirá seguridad por sobre libertad, creyendo de rodillas que las cosas terribles que pasan en las noticias son pura casualidad y que se debe evitarlas con mayor ímpetu. Matarán y matarán gente y todos tendremos cada vez más miedo, de las enfermedades, del cáncer, de las armas químicas o de simplemente explotar un día. Así será el mundo. Pero nadie entenderá que algunas cosas terribles efectivamente son casualidades, pero que no se pueden evitar, que no dependen del control ni del modelo de sociedad, sino del ser humano en sí. Lo que no será casualidad será el terrorismo económico llevado a cabo por las transnacionales, inventando crisis, escaseces, paranoia y hambre.
La gran red social mundial controlará todos los aspectos de nuestras vidas, desde la información en nuestros computadores hasta donde estamos en todo momento, gracias al sistema de rastreo que nos integrarán al nacer. Las tarjetas de crédito estarán asociadas a cuentas personales, los celulares, las entradas a conciertos, las reservas en restaurantes y las vacaciones, los pasajes de buses y las compras por Internet, todo estará registrado en nuestras hojas de vida, para facilitar el acceso de casas comerciales, futuros jefes, esposas y amigos. Conocerán todo de nosotros, menos lo importante.
Todo esto ya está pasando y no nos damos cuenta. Las tarjetas de crédito registran nuestros patrones de compra y los sistemas de puntos en los supermercados facilitan aún más la pega. Una vez leí en un foro que a alguien no lo habían dejado comprar si no daba su rut, aunque pagara en efectivo. Él se negó y se fue a otra tienda. Facebook pidió hace unos días a algunos usuarios una fotocopia del carné para "verificar" la cuenta, muchos la entregaron. Google hace años que rastrea nuestros patrones de búsqueda para construir perfiles de consumo y así subir el precio de sus espacios para publicidad. Todo esto suma y sigue y yo daría mi vida por convencerlos que hace años que se rastrean palabras claves en nuestras conversaciones, mails y chats. Es fácil de hacer.
Lo bueno de todo esto es que siempre habrá alguien que no tenga nada que perder y esa persona les hará la vida imposible a estos putos de mierda.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Tierra

Mientras más nos acercábamos al bandejón central se hacía más ancho y más profundo, al punto que habían casas creciendo en los bordes escarpados del acantilado que separaba la avenida. Florecían desde adentro del polvo, para sólo dejarse ver por un par de ventanas. Las escaleras entraban y salían de las rocas confundiéndose con los colores de la tierra como si nacieran de ella.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Tengo cada día menos amigos y soy cada día un weon más apático, con menos temas, más fome, más feo, más penca, menos bonito. No lo digo yo, lo dice todo a mi alrededor. Pero tengo un grupo de amigos con los que siempre soy yo y que siempre se alegran de verme. Jugamos un par de fifas, nos comemos un vampiro y terminamos la noche jugando magic pa que todos se aburran y se vayan a acostar. Eso hacemos y a veces nos reímos hasta llorar. No sé cuánta gente tiene la suerte de poder decir eso.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Día 66

118




      ¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele?

MALCOLM LOWRY, Under the Volcano.




149




                                       Mis pasos en esta calle
                                       Resuenan
                                                   En otra calle
                                       Donde
                                                 Oigo mis pasos
                                       Pasar en esta calle
                                       Donde
                                       Sólo es real la niebla


                                                 OCTAVIO PAZ.





Capítulo 66

66



        Facetas de Morelli, su lado Bouvard et Pécuchet, su lado compilador de Almanaque literario (en algún momento llamaba “Almanaque” a la suma de su obra).
        Le gustaría dibujar ciertas ideas, pero es incapaz de hacerlo. Los diseños que aparecen al margen de sus notas son pésimos. Repetición obsesiva de una espiral temblorosa, con un ritmo semejante a las que adornan la stupa de Sanchi.
        Proyecta uno de sus muchos finales de su libro inconcluso, y deja una maqueta. La página contiene una sola frase: “En el fondo sabía que no se puede ir más allá porque no lo hay.” La frase se repite a lo largo de toda la página, dando la impresión de un muro, de un impedimento. No hay puntos ni comas ni márgenes. De hecho un muro de palabras ilustrando el sentido de la frase, el choque contra una barrera detrás de la cual no hay nada. Pero hacia abajo y a la derecha, en una de las frases falta la palabra lo. Un ojo sensible que descubre el hueco entre los ladrillos, la luz que pasa.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mañana 15.

Hoy día en la mañana me atacó un hipopótamo que salía de un lago del porte del mar. Lo bueno de todo esto es que aunque no alcancé a correr, tampoco lo dejé masticarme la cara. Le puse la rodilla en el cuello y lo molí a combos mientras me apretaba contra el piso para intentar alcanzarme con su boca asquerosa y sus dientes amarillentos. Forcejeamos en el piso hasta que alguien le atravesó la cara con un rastrillo.

Día quince

Cuando desperté estábamos saliendo del centro. Había un niño como de séptimo básico sentado al lado mío, tenía esos bigote de jamás afeitado y los pantalones le apretaban un poco. Tarareaba una canción estúpida. Estaba con una niña, asumo que de la misma edad y que eran compañeros, pero ella se veía mayor. Estábamos sentados en el último asiento de la micro, él iba en el que está justo al medio mirando al pasillo y su amiga iba en el pasillo parada, mirándolo. Sus manos se rozaban a veces en el pasamanos, era como un juego de ir y venir, un apretar y aflojar constante y tímido. Después de un rato entendí que eran pololos, cuando ella por fin se decidió a tomarle la mano, abrazándole un par de dedos que se apoyaban en la manilla que va en la cabecera del asiento de adelante.
Discutieron un rato porque él atinó tarde a decirle a ella que se sentara en lugar de él y al final siguieron como al principio, sólo que ahora sin hablar. Ella lo miraba con una cara que a veces daba miedo, él miraba por la ventana, ella sonreía cuando él la miraba y él murmura estupideces. Me daban ganas de decirle que la solución era fácil, que podían compartir el asiento y que él tenía que afeitarse. Yo no entendía sus problemas, tampoco entendía por qué él no la pescaba y la sentaba encima suyo. Les quería preguntar por qué no hablaban, por qué no se reían, si querían las papas fritas que me sobraron (a los niños siempre les gustan las papas fritas). Me desesperaba que estuvieran ahí, mirándose como si no tuvieran nada en común, como si todo el mundo importara más que un par de palabras amables, más que un hablar del clima, de la propaganda electoral, de lo bonito que estaba el río y el cielo, de lo intermitente de la lluvia, del viento, del mar, de la materia, de sus pruebas, de lo que quieren ser cuando grandes, del frío y del hambre, de sus papás, de sus abuelos, de sus grupos favoritos, de las uñas pintadas, de los bigotes sin afeitar, de los pantalones apretados y de los parches en las mochilas.

jueves, 31 de octubre de 2013

No tienes idea lo terrible que es la rutina cuando no estás. Lavarmelosdientessalirbuscarelpasecorreryquesemepaselamicropagarlasentarmetenerquebuscaralgoenquepensarcederelasientocaminarporlosárbolesentrarysentarmesoloenalgunasalasaliryqueseadenochecaminarsolodenuevoporloárboleslamicroeltacolasviejaslapenalasviejaslapenaylasviejas. Todo es terrible cuando no estás.
Sólo quiero dormir, tomarme un botella de cerveza hasta que se acabe este plazo infernal que nos hemos dado. También me gustaría comer mucho y pasar todo el invierno durmiendo como los osos.

Día 10 mil.

A veces todo sale mal cuando empieza mal. Es terrible empezar algo mal porque instantáneamente lo condena a ser un fracaso. Es como tirarse un piquero dudando porque no se transforma en un piquero dudoso sino que en un guatazo terrible. Es como ese video del tipo que salta al mar y cae de cara en la esquina del muelle de cemento. Ese tipo no sabía lo que estaba haciendo.
Los días a veces empiezan mal y están destinados a ser una pérdida de tiempo, como hoy. Uno podría saberlo y simplemente seguir durmiendo. Lo otro que se puede hacer es dedicarlo a actividades donde de todas formas se iba a tener pena, como estudiar o tocar guitarra, pero a veces la pena es tan grande que lo único que se puede hacer es dar vueltas buscando una canción que te haga perderte algunos segundos. Las cuecas han sido particularmente tristes hoy.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Día ochocientos.

Quería que me dijeras que viste mi auto hoy, pero después me acordé que estaba muy escondido. Hoy corrí por primera vez por la u, nunca lo había hecho, ni siquiera para llegar a la hora a un certamen. Te hubiera gustado verme.

Debate y otras vainas

No soporto que se rían de la Roxana Miranda. Un saco de weá en twitter preguntaba cuánto cobraría por ir a limpiarle la casa. Más encima la gracia se la mandó un weon conocido. Realmente no entiendo cómo funciona este país. Esa weá en un país serio no pasaría. Me preocupa lo de siempre, la libertad de expresión y todo eso. Con la mierda de las redes sociales, creo que la libertad de expresión debería ser un privilegio y no un derecho. Ahora cualquier imbécil puede dar su opinión (con mi blog tienen un ejemplo) y darse el lujo de no responder por ella. ¿Por qué la gente por twitter o facebook dispara y dispara barbaridades? A mí me da la impresión de que es porque no tienen que dar la cara. Varios "comenentaristas" del 11 de septiembre se hubieran ido de patá en la raja en la vida real y en Alemania se hubieran ido presos quizás. Pero como en este país nadie se ha puesto los pantalones, aún está bien decir que se apoya una dictadura. Yo sé que es de dictador decirlo, pero las cosas cambian y nadie se plantea esto hasta que es demasiado tarde. Encuentro gravísimo que cualquier persona pueda crea que puede dar cualquier tipo de opinión sin ningún tipo de sanción social aparente. Lo peor que le puede pasar es que lo puteen por twitter. No digo que sus opiniones valgan menos, pero cuando son lanzadas completamente desinformadas, sesgadas y a la ligera, sí valen menos, incluso restan. Esto es lo grave del asunto. Es demasiado fácil formar realidad. Uno puede ir a estos medios digitales, donde los más cargados ideológicamente muchas veces escriben noticias con cifras manejadas groseramente y con titulares amarillistas. Están en todo su derecho, lo sé. Pero, ¿cuál es el problema de esto? El problema es que en internet no existe ningún tipo filtro ni de sanción y el costo de mantener, por ejemplo, un diario electrónico es bajísimo, por lo que cualquiera puede solventar opiniones que antes no valía la pena costear. En fin, yo quería hablar de Roxana Miranda y terminé escribiendo de cualquier cosa.
Volviendo al tema, mi segunda preocupación tiene que ver con los chilenos en general. No recuerdo bien qué historiador dice que desde el tiempo de la colonia que la historia la han escrito las élites. Es algo que todos sabemos, pero traerlo a la realidad asusta un poco. No nos damos ni cuenta. Leo comentarios en twitter o escucho en mi casa, amigos de mis papás, gente de mierda en general. Nadie cree que Roxana Miranda sea capaz de ser presidenta, yo tampoco lo creo, pero no por las mismas razones. Veo a todos los candidatos y, en general, todos son personas relativamente exitosas. Ninguno se muere de hambre al menos ni tiene un apellido chileno, sólo una. Aquí es donde los medios crean realidad y nos convencen (me incluyo) de que las cosas son así, de que una chilena no puede ser presidenta, de que los chilenos no somos capaces de gobernarnos a nostros mismos y que por eso debemos votar por gente capaz, por médicos o economistas, ojalá con un Ph.D porque o sino no es nadie. Votar por la élite. Esto escapa a los discursos. No importa lo que piensen ni a quienes representen, si apoyan a los estudiantes, si votaron por el no, si su papá murió en dictadura o si fue un revolucionario. Eso no importa, porque hasta los revolucionarios son de la élite. La Roxana radicaliza su discurso y lo centra en casos particulares porque no se ha dado cuenta que ella misma es su discurso. Lo dice, siempre lo dice, pero de otras formas. Dice todo lo que yo he dicho, pero de otras formas, no sé cómo explicarlo. Me molesta que se rían de ella, que digan que no puede ser presidenta, que digan que habla mal. Se creen tan patriotas y se ríen de Chile, de esa realidad que ellos mismos han construido y avalado. Pero no lo saben, creen que ser chileno es negarle el mar a Bolivia. Gente estúpida. Me gustaba más cuando se guardaban sus opiniones pa sus casas, porque sabían que en el fondo no merecían ni siquiera ser pronunciadas. Así es Chile, lo quieran ver o no. No somos esa mierda Santiaguinizada que nos han construido los medios. Así es Chile, les guste o no.


martes, 29 de octubre de 2013

Lunes.

Hoy sólo ha sido el día de no dormir y de el dolor de guata. He vomitado demasiadas veces.

domingo, 27 de octubre de 2013

Día seis

¿Te acuerda del día que fuimos a la playa? Te mostré cómo atrapar chanchitos de mar, pero no vimos ninguno muy grande. Probablemente te conté la historia de cuando teníamos uno gigante con el Nico y le hicimos un castillo de arena y lo pusimos en la torre más alta. Jugamos con él un par de horas, hasta que subió la marea y se lo llevó una ola. Tú no los conocías y a mí se me olvidó decirte que son esas cosquillas que sientes en los pies cuando los hundes en el fondo para aguantar la resaca. Ese día también es uno de esos que no se pueden olvidar, debe ser porque era verano y porque estabas tú. También por el helado.

Domingo.

Me gustaría saber cuándo voy a empezar a hacer lo que quiero. Hay gente que trabaja mucho, otros no tanto, a mí en particular me carga hacer la cama, pero supongo que no me molestaría tanto si me importara. Es como cuando no la hago en toda la semana y cuando ya todo se está desarmando yo mismo la hago con gusto. ¿Por qué entonces tengo que hacerla todos los días? Si la weá no me molesta, con quién chucha estoy compitiendo, ¿a quién tengo que mostrársela ordenada? Por eso pregunto, porque llevo no sé cuánto años perdidos haciendo una weá que en verdad me importa una raja, yendo a clases con compañeros de mierda y, ¿pa qué? Pa jugar un par de veces carta blanca y sentirme como la mierda porque no entiendo nada de un ramo que el profe culiao enseña como el pico. Pa tener un puto trabajo culiao que perfectamente podría haber hecho sin tener que estudiar tanto y para poder regalarme un par de días al año de vacaciones en Cancún en vez de en el sur o en Calpún. No entiendo esta vida, de verdad que no la entiendo. Todos trabajamos sin tener que hacerlo, pa demostrarle a no sé quién chucha algo que ni siquiera nos importa. Y después me preguntan wn por qué mierda hablo siempre tan enojao. Ojalá se queme este puto país de sacosdeweá y weones estúpidos comedores de caca e hipócritas. muéranse

sábado, 26 de octubre de 2013

Día de estudio.

Hay un sillón nuevo en mi casa, te gustaría verlo. Llegó hoy el tapicero con él y lo subieron hasta el segundo piso para que quedara mirando la tele, lo penca de todo es que todavía no hay control pa cambiarla.


Sábado

Cambié todas mis rutas. Tuve que volver a caminar por fuera, por donde no me gusta hace mucho. Los árboles ahora son un privilegio para los días viernes.

viernes, 25 de octubre de 2013

Old Man


Día cuatro.

Es la raja el video.


Playa.

Fui a una playa del litoral central hoy en la tarde. Dejé mis cosas en la arena, debajo de unas rocas y caminé buscando a alguien. No había más en la orilla que unos botes amarrados a nada. Subí un cerro alto que se metía en el mar y de ahí lo bajé. El agua estaba tranquila. Vi cómo se movían entre las olas unas culebras envueltas en neumáticos de camión y unos gatos con armaduras de papel mojado. Eran animales extraños. Corrí por la playa buscando una cámara de fotos y me encontré con un caballero y su nieta, me dijeron que no eran animales extraños, que tan sólo eran un neumático con cabeza de serpiente y un gato rosado. Le pregunté al viejo por mis cosas y mis zapatos y me dijo que se las había llevado alguien, porque donde yo las dejé se las iba a llevar el mar. Después me contó que su hermano vivía en Pucón y que, por lo tanto, él prácticamente vivía de vacaciones. Me cayó simpático la idea de vivir de vacaciones. 

Día tres.

Pasa cada cierto tiempo que pienso en los videoclubs. La última vez que vi uno fue en Tomé; gastado, vacío y sucio. Hay otro cerca de mi casa y voy ahí a veces, queda en el tercer pasaje de aquí para allá, en la esquina donde llega a Enrique Soro. Si vas ahí de día sólo hay un peladero donde se junta una pandilla de perros. A veces voy a otro que queda en la calle del río, pero ahí si que no sabría llegar con certeza.
Es la raja la palabra videoclub. Me daría pena que se perdiera. Los niños de ahora saben lo que eran sólo por el blockbuster, pero esa mierda no tiene la esencia de un videoclub, de partida no tiene el piso de madera. Nunca van a entender lo que era entrar en un negocio de barrio pero que no vendía dulces. Es difícil de entender en realidad la necesidad que se tenía por las películas y que eso diera para tener un lugar donde arrendarlas terrible cerca de la casa. Me acuerdo que uno nunca sabía qué película exactamente arrendar y al final siempre llegábamos a la casa con una de pato aventura que jamás decepcionaba y la veíamos todo lo que podíamos para aprovechar la plata.
Cuando ya no quede nadie que pueda recordar lo que era ir a uno de esos locales, morirán simplemente con esa persona. Tal vez quede por ahí algún registro, qué sé yo. No es como los cassetes, los pérsonals o las grabadoras, porque esos artefactos ahora son antiguedades, pero los videoclubs del mundo probablemente ahora sólo sean farmacias, edificios o tiendas de celulares. Es un destino fatal, pero ineludible. Me recuerdan al teatro que encontramos una vez y que nadie conoce. Dicen que ahí practicaba el coro de la u de conce cuando el mundo valoraba las cosas importantes.

jueves, 24 de octubre de 2013

Día dos.

Quiero ir a una plaza, como a la de Talca, y arrendar un autito a pedales. En la plaza de Quillón también los arriendan. Mi sueño de niño era que mi mamá me llevara a una ciudad con calles y señales pequeñitas que está en el parque Ecuador. Ahí arrendaban esos autos. Me gustaba mirar cómo los niños doblaban en las esquinas y cedían el paso mientras daban vueltas por esos espacios asfaltados que más adelante sentarían un precedente para las actuales ciclovías. Nunca supe por qué mi mamá jamás me llevó, en volá no tenía plata ni tiempo.
Quiero que sea verano y estar en un pueblo perdido, que mi mamá me compre unas palomitas y pasear por la feria; que todo tenga lucecitas amarillentas colgadas de los árboles. Quiero entrar a esos juegos chantas y que sólo me dejen subir a los patitos, que me compren una manzana confitada y que se me meta aserrín en las zapatillas. Quiero esperar afuera de esas casas rodantes por mi cucurucho de papas fritas, quiero que cueste 200 pesos y que sea blanco con rojo, que tenga harto aceite y que no me importe.
No quiero nada más, sólo quiero llorar.

martes, 22 de octubre de 2013

Laberintos

¿Es posible hacer un laberinto perfecto? ¿Un lugar donde siempre estemos perdidos? Pensaba en una ciudad que cambie de color junto con la forma de las casas, donde las horas y las épocas del año nunca se toquen y donde el clima nunca coincida con el desayuno. Estaría todo amarrado subterráneamente a un complejo sistema de engranajes con infinitas combinaciones y la gente iría a trabajar todos los días a oficinas distintas y el tren y los autobuses cambiarían a cada segundo sus rutas. Lo único que podríamos encontrar siempre en su lugar, aunque en formas distinta, sería el centro de la ciudad, ya que éste sólo giraría en torno a sí mismo. Este sistema será tan perfecto que todos los habitantes siempre tendrán a la mano una panadería. Será tan perfecto como un reloj suizo. Será perfecta porque entenderá la duración relativa del tiempo y jugará con ella. Aquí algunas noches podrían durar varias porciones de vuelta del globo y los atardeceres se extenderían varias vueltas al sol, para que todos pudieran apreciar con claridad que cada instante de la tarde tiene un color diferente. La gente no se aburriría ni estaría fastidiada, sólo haría lo que tiene que hacer y trabajaría donde tiene que trabajar. Porque, ¿acaso no les parecen a ustedes igual de arbitrarios este tipo de cambios a las elecciones que hacemos todos los días? La diferencia es que creemos que no lo son porque perduran y les damos importancia. Vivir aquí o acá, en Chile o en Sambia, estudiar en esta o en esta otra universidad o jugar a la pelota con esos que viven cerca. No son más que engendros de una gran arbitrariedad.
En fin, no sé cómo terminar ni empezar.

Día uno

Soñé contigo y con una ciudad perdida bajo la nieve. Paseamos en un taxi por todos lados. A ti te llamó la atención que el aeropuerto rural estuviera metido adentro de mercado, entre los pescados no tan frescos y las hierbas curativas. Nos metimos de la mano en un museo de escaleras y a ti te costaba encontrar el baño. Todo era de maderas como en la casa de Neruda, todo tenía escaleras. Subíamos y bajábamos buscando algo que ver, de piso en piso, de medio piso en medio piso. Llegamos por fin a algo en la base de la ciudad. A esa altura el museo no había sido otra cosa que un pasadizo, una suerte de laberinto que podía llevarte por cualquier salida a ciudades desconocidas. Ya habíamos dejado la madera y la nieve atrás. Allí abajo podíamos oler el mar, sentir el vapor de agua que vuela por el aire después de explotar contra las rocas. También sabíamos que el mar estaba cerca por la forma de la ciudad, por las casas de madera corroídas por la pobreza, todas apretadas creciendo hacia el cielo en busca de un poco de luz solar, apenas separadas por unos callejones estrechos fabricados de escalones y de tierra que recorrimos un rato. Entendí en ese punto que el museo era sólo la médula de un gran laberinto perfecto e insalvable, que respiraba  y mutaba gracias a la vida de todos sus habitantes.
Los túneles de piedras cuadradas que encontramos estaban cubiertos de musgo verde por el lado donde les llegaba el sol de la tarde y el pasto se les metía por abajo; por entremedio de los rieles del antiguo tren que llegaba a la costa. Ahí te saqué algunas fotos, te saqué muchas. Tú reías, estabas feliz, te gusta el sol de la tarde y las ruinas, como a mí. Después de caminar por los túneles y de ver pasar un tren, nos metimos de nuevo en el museo para ver adónde terminábamos.

domingo, 13 de octubre de 2013

Seres de luz

Cuando uno está solo en la casa se ven cosas sorprendentes. En días como hoy, exactamente como hoy, se pueden ver volar por mi casa unos seres de luz, sin alas ni formas, nunca he podido convencerme, son más como flechas de fuego que atraviesan las habitaciones. Me acompañan por el rabillo del ojo, me dicen al oído: hey, amigo, no estás tan solo, te vemos, te vemos todos los días en tu pieza, en tu cama, te vemos regalarle tu vida a una máquina de escribir, así te vemos, siempre solo.

martes, 24 de septiembre de 2013

Algunos libros

Es como si las palabras no significaran lo que significan, como si tuvieran un peso por la forma en que están escritas o por cómo se pronuncian. Siempre he pensado eso y que definitivamente es una cualidad que debe perderse cuando un libro en otro idioma lo traducen al español. A veces me equivoco en los significados de las palabras sólo por como suenan. Sé que en el fondo quieren decir otra cosa, sé que en algún punto de la creación de las palabras, algún empleado mal pagado archivó algo donde no debía, provocando estas confusiones. Pero no todas las palabras están confundidas, algunas sólo tienen significados más grandes que ellas mismas.
Particularmente, ahora me afecta porque me cuesta seguir leyendo el libro que empecé. No lo entiendo mucho y la verdad es que no llevo casi nada, pero con cada palabra que leo -la entienda o no-, me inundan esas visiones de radio-relojes donde suena música clásica, de peleas en una auto o en una calle por la noche. No puedo dejar de ver a mi hermana paseando por París, demasiado lejos de mí, demasiado linda y mayor como para gastar tiempo conmigo.
En el prólogo del libro dicen que es un libro que tiene miles de lecturas y creo que tiene toda la razón. No es un tema de interpretación, es más que eso, es como si las palabras calaran hondo en la piel, como si se levantaran del texto formando un puzzle sonoro que se arma siempre de maneras distintas. De hecho, no se necesita interpretación, ni siquiera pensar en posibles significados; ni siquiera se necesita entender de lo que se está hablando, sólo fluyen en sensaciones extrañas, que a veces dan hambre y que tal vez más rato sólo me den pena. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Terminó recién el señor de los anillos y me pasa lo mismo de siempre: me siento vacío. Me pasaba cuando veía digimon, todas las tardes con esa sensación como si de verdad me faltara algo importante.
Ahora sólo tengo esto, esto que lleva ya varios días ahí. Es un poco de luz que entra por la ventana, es la luz de la calle que ilumina el balcón de mi pieza a las cuatro de la mañana. Es despertarse en la mitad de la noche para sólo saborear el gustito que deja el final de un sueño. Es ver un mundo diferente todos los días y no poder ir ahí. Es estar estudiando y leyendo de economía mientras podría estar leyendo un libro, tratando de encontrar un mundo distinto al que sí podría ir todos los días. Eso siento hoy, todo eso y poco más.

Me he fijado que cuando una persona se describe, muchas veces no coincide con lo que yo veo de ella. Casi siempre en realidad. Me imagino que cuando yo lo hago también dista mucho de la realidad.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Vida

Me di cuenta un día que mi abuelo vivía conmigo y que cada día hablaba más weás. Yo pensaba que mi vida no podía cambiar y que él iba a estar con nosotros de forma pasajera. No lo pensaba porque creía que se iba a morir o algo, sólo creía que mi vida no podía cambiar tanto.
De repente estoy en cuarto o quinto de mi segunda carrera y los tacos para llegar a mi casa son cada vez peores. Tengo miedo de no darme cuenta como se me está yendo la vida.

Papas fritas

Me metí a un local que vendía papas fritas para hacer hora un par de minutos mientras habría la tienda de electrónica. Estaba medio abierto, o eso parecía, porque sobre las vitrinas donde estaban pegados los precios impresos, caían esas pesadas rejas metálicas de negocio cerrado.
Adentro el panorama no era mucho más alentador. Es como si siempre estuviera la misma gente adornando el local y mirando al vacío mientras comen papas fritas con ketchup. El jugo da vueltas en esas máquinas cuadradas, siempre de un color desteñido como la decoración amarilla y las paredes manchadas. Todo está siempre manchado en ese lugar.
No me importa ir ahí a veces. Tampoco me importaba estar mojado o querer vomitar hoy, porque sabía que cuando dieran por fin las dos y media tomaría mis cosas y me iría. Hay otros que simplemente no se podían ir. Todos ellos deben seguir ahí sentados con todo lo demás, dibujando con su presencia una canción de cuna medio olvidada mientras escuchan las noticias de la tarde y se miran al espejo que está al frente de su comida. No importa la hora del día en que entres ahí o si está lloviendo o no, siempre está todo del mismo color grisáceo de cemento de capital corroída por la lluvia ácida. Todo allí está corroído por la misma lluvia, por la misma tristeza que nunca sale por la puerta. No salen penas de ese local, sólo entran.

Gente culiá escribiendo

Lo que uno piensa en un día como hoy es que la libertad de expresión debería ser redefinida. No me atrevo a decir que debería ser un derecho para que me malinterpreten como a Nietczhe (no sé cómo se escribe), pero eso es realmente lo que pienso.
Antes de que existieran esas weás de las redes sociales, las personas que podían, con su opinión, tener acceso a miles de personas eran muy pocas. Ahora cualquier saco de weá pasao a caca puede escribir lo que se le ocurra y molestar a todos. Siempre ha sido así, pero la diferencia es que en la vida real las personas respaldan las opiniones con sus vidas, con su pasado, con quienes son y con quienes pueden dejar de ser. Por eso nadie dice nada en la vida real, pero llegan a su casa a twitear (porque ni siquiera son capaces de ponerlas en el carelibro) todas sus opiniones de niño recién salido del kinder.
No digo que la libertad de expresión en general debiera ser un privilegio, pero las personas deberían volver a hacerse responsables por sus opiniones. Creo que a raíz de las redes sociales debería redefinirse el concepto de libertad de expresión y creo también que la libertad de expresión, como la conocemos, debería ser un privilegio en las redes sociales.
Eso pienso hoy. Chupen el pico todos los pinochetistas sacos de mierda.

Perros de casa en las calles

El otro día tuve la mala idea de irme en bicicleta al centro en un día de lluvia y viento. La lluvia no me molestaba, es más el viento que siempre pega en contra de pa'onde uno va. En un viaje así de largo hay que estar preparado y tener un monólogo bien preparado pa no aburrirse ni concentrarse demasiado en el viento o en el cansancio. De hecho no me gusta cruzar el puente con cualquiera, como tampoco me gusta estar con gente con la que no sé de qué hablar.
Bueno, les cuento que al final llegué al centro bien apurado porque ya eran más de las cuatro. Pensé que el viento sería menos cuando por fin saliera del puente, pero no fue así. Iba por Chacabuco pensando que nunca he podido pegarle a alguien en un sueño porque siempre que los tengo listos les termino casi que haciendo cariño con el cacho en el hocico. Es terrible, casi tan terrible como escapar de las olas en cámara lenta hundiéndome en la arena. Llegando como al Enrique Molina me atacó un perro mientras pensaba en el tipo que murió de rabia. No me alcanzó a morder porque le puse una patá en el hocico como pude y me bajé de la bici. El perro culiao estaba ensañado conmigo hasta que llegó un paco a sacarlo. Era un labrador enorme y negro, de casa lógicamente, de algún saco de weá descuidado. A diferencia de mis sueños, a este sí le pude pegar, pero me dejó como un bolo alimenticio verde y asqueroso en la zapatilla que no quise ni tocar. Después pensé un rato más en ese ciclista que lo atacaron los perros con rabia; el resto del viaje le di vueltas a lo que habrá comido ese perro para haber tenido esa porquería verde en la boca.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

P.

Echo de menos los días en que no tenía miedo de irme caminando con un compañero por no saber qué hablar. Ya se me olvidó cómo acercarme a la gente, aunque tampoco me quedan ganas. Sólo quiero dormir.
Pensaba en la micro en todos los amigos que tengo y en los que me van quedando y no son muchos. Debo ser de las personas que más amigos tenía y que menos le quedan. Para que quede más claro, si hacemos la división amigosactuales/amigostotales (o algo así), el número que resultaría de eso sería realmente chico. Me atrevería a decir que de todas las personas que conozco, sería uno de los más pequeños.
Pero lo que más me preocupa de todo esto es que hay un amigo que echo particularmente de menos: P. P. es un buen amigo. Es de esos que nunca te dejan solo. Él tampoco es de muchos amigos ahora. Pensé en él porque extraño esas conversaciones de toda la noche, echados en un saco. No cualquiera las soporta. Ahora sólo pienso en las personas que conozco y en cómo se meten en esos putos teléfonos mientras les estoy hablando. Pienso que nadie me escucha. P. no era así.
Lo voy a dejar hasta aquí porque ya no puedo escribir nada.

martes, 23 de julio de 2013

U Pe

Me contaba mi mamá que en ese tiempo en el liceo les daban todos los días una porción de leche de parte del gobierno, pero que no todas las niñas se la tomaban. Había un grupo que siempre la botaba, la tiraba o la reventaba. Mi mamá a veces les pedía que se la regalaran porque ella era feliz tomándosela.

lunes, 22 de julio de 2013

Puente Chacabuco

Desde el día que lo vi que no lo puedo entender. Recuerdo que en todos los medios se hablaba de que costó cuatro veces más caro de lo que hubiera salido en condiciones "normales", pero como era para una emergencia valía la pena pagar el precio. El problema fue que para cuando lo tuvieron listo ya no servia, porque el otro puente ya estaba operativo. Lo que me pregunto es quién será el dueño de la constructora que se ganó la licitación por tanta plata, pero me da paja buscarlo, ni siquiera sé si vale la pena y yo creo que muchos más se han preguntado lo mismo, además, quiero apuntar a otro tema.
Recuerdo que en esos días del terremoto fui a visitar el viejo puente viejo antes de que fuera demolido. La mitad de su cuerpo estaba en las aguas -en la arena en realidad- y la otra mitad simplemente no estaba. Me acuerdo perfecto del día que lo destrozaron, porque se podía escuchar las explosiones desde mi casa. Lloré toda esa tarde.
¿Saben donde está el problema? En que el nuevo puente no lo construyeron donde estaba el puente viejo y donde se conectaba con los accesos existentes, sino que como cien metros desfasado, para que se uniera con Chacabuco supuestamente. ¿Para qué? Bueno, creo que lo hicieron intencionadamente, no sólo pensando en que Chacabuco es una avenida y Víctor Lamas no, sino que además les interesaba mucho que de alguna forma tuviera que construirse una nueva conexión que pasara por parte de la población Aurora de Chile, para así poder comenzar con la erradicación.

jueves, 4 de julio de 2013

La lástima y la pena son cosas muy distintas. La lástima y la miseria también. La pena y la miseria se parecen a veces, una te lleva a la otra y viceversa. Un weon miserable da lástima, pero alguien que se siente miserable no da lástima, sólo tiene pena siempre. No hay nada que hacer, está condenado a estar triste no más, no importa lo que pase, no importa si se gana el Kino. Ojalá este blog no esté dando lástima porque eso sería una tragedia. La gente nunca quiere dar lástima.

jueves, 13 de junio de 2013

Destrucción de las memorias

Aprendí a jugar un juego el otro día. No sé si tendrá un nombre o si alguien más lo habrá jugado antes, sólo sé que en ese momento yo sabía que todos lo estábamos jugando. No es gran cosa, se trata de que todos los presentes hacen un acuerdo tácito de que están jugando y mientras conversan van olvidando y recordando lo que prometieron. Todos se miran como diciendo, ¿sabes de que se trata verdad?
Pero esa complicidad no es permanente, es tan frágil como un segundo como dice la Violeta. No lo digo por decirlo, es literal, he ahí la dificultad del juego. Entonces, ¿cómo se arma todo de nuevo una vez que fue olvidado? No lo sé, sólo vuelve a ocurrir miles de veces. Es terrible, es tan rápido, apenas alcanzas a entender de qué se trata, que estás vivo y que todos los demás también están jugando y ya tienes que olvidarlo. Lo peor de todo es que lo sabes, sabes que al próximo instante tendrás que volver a ganar ese juego para volver a perderlo. Y así es como se va la vida, así es como se escapa entre los dedos sin que puedas hacer nada. Eso es lo terrible, no saber si la próxima vez que te toque te darás cuenta realmente que estás vivo o no.

Esta canción no tiene nada que ver, pero me gusta y pongo lo que yo quiero aquí


martes, 4 de junio de 2013

Reemplazos

Los profes reemplazantes a veces no son muy queridos y en ese caso no vendrían a reemplazar a nadie, más bien sólo llenarían el espacio o algo parecido.
Hay otros profes, muchas veces jóvenes y llenos de vida, que vienen con sus ganas y que no sólo reemplazan, sino que se hacen querer y en el mejor de los casos, extrañar cuando llega el profe titular. Ellos cuidan de los alumnos como si fueran suyos, como si tuviera él mismo que responder por su desempeño al final del año. Ese profe en el que estoy pensando no puede dormir algunos días de sólo pensar que alguno de sus niños tiene algún problema y se dejaría matar en la calle por cualquier loco para defender a alguna de sus alumnas.
Ese profe es bueno y quería sinceramente el trabajo que tenía que hacer, pero ¿saben qué? Siempre supo que no era más que un reemplazante, que lo correrían apenas llegara al maldito titular de su luna de miel repulsiva. Sabía perfectamente que lo dejarían haciendo un par de horas en algún ramo cero aporte, a un curso tal vez de la básica y que de pronto ya no lo llamarían más a las reuniones de pauta. Sabía que llegaría un día con todos sus apuntes a hacer su trabajo, por poco importante que fuera, y que ya no tendría su lugar en el estacionamiento; que se encontraría con un par de profes nuevos estacionados en su lugar, ocupando su casillero. Sabía que en ese momento ya no insistiría más.

viernes, 26 de abril de 2013

Teléfonos

Son esos tonos extraños cuando llamas a alguien y no te contesta. Sabes que deberían ser todos igual de largos o de cortos, pero no lo son, siempre hay unos que son mucho más largos. Justo ese tono cuando crees que te contestaron es el que se alarga infinitamente, cuando te quedas esperando esa vocesita pequeña que por fin le traería paz al día. Es como si el tiempo se detuviera sólo para escucharla a ella saludarte.

lunes, 1 de abril de 2013

nunca nunca

Siempre he sido reservado para contar mis cosas, mucho más que con mis ideas, por lo que desde que tengo conciencia de eso he evitado juegos como el "nunca nunca". Hasta que la otra noche me tocó. Yo ni siquiera estaba tomando, así que me lavé un vaso y lo llené de agua a esperar que algo pasara. Es difícil saber realmente cómo empieza o termina, la gente simplemente casi que grita yo nunca nunca no sé qué wea. Pero esto no es la parte relevante porque eso todos lo sabemos, lo que yo me pregunté toda la noche es por qué la gente quiere confesar ese tipo de cosas y más jugando con posibles desconocidos un juego de mierda. ¿Qué hace ese juego para que la gente diga la verdad? Yo lo pregunté varias veces y algunos me dijeron que por honor y otras razones más que tampoco me dejaron tranquilo. Tratando de explicarme los porqués de todas mis preguntas llegué a ver varias cosas. La primera fue que la gente realmente no se confiesa ni dice la verdad, sólo toma de un vaso de agua. La segunda cosa que noté que es que la gente al declarar si hace o no algo no es sometida a un interrogatorio después, sólo se pasa a la siguiente pregunta y fin del asunto, aunque demás que todos memorizaron los vasos que se levantaron con cada pregunta.
No tengo experiencia con ese juego como para decir más cosas, así que me voy.

 Lo que hubiera sido que se quede donde está