martes, 28 de diciembre de 2010

frambuesas

Encontré sangre en la nevera, producto de una lucha sangrienta a tiros de escopeta. Las balas iban y venían mientras yo trataba de dormir, hasta que me molestó el sonido que estremecía una cara suave y familiar. Goteaba roja la sangre y se escabullía entre cada fisura del cristal; dulce como el néctar de las frambuesas que se pudrían en nuestros recuerdos. Ese día terminó de sangrar un alma que moría hace días, herida por un egoísmo acérrimo. La sangre que manchaba mis manos era hermosa, y aunque nació de un alma que pudría las frutas, seguía siendo roja.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Dios

Parece que ya somos amigos, porque te he nombrado más veces que a cualquiera que conozco. Nos encontramos, casualmente, camino al parque; llevabas prisa porque el viento te moviese con más fuerza. Me contaste a quienes habías visto hoy y yo sólo atinaba a asentir con la cabeza, aunque en lo más profundo sonreía por ti. Sabía, en ese momento. que no eras sólo mío... porque así te vi siempre, preocupado de los desamparados, de los enfermos de este mundo. Hasta que entendí la verdad. La verdad eres tú, la verdad es que te quiero y no debo compartirte. La verdad es que eres mío. Pero todos te quieren... sí, es verdad, pero no es a ti precisamente a quien todos quieren ni en quien todos creen, porque hoy aprendí, que sólo yo creo en ti. Mas existe otra verdad y mientras esta sea honesta, por ambigua que sea, esta debe ser cierta. Entonces ¿tú eres mi única verdad y yo la tuya? Al parecer sí, y estamos solos en esto. Pero nos acompañan mares y siglos de verdades paralelas, algunas más sinceras que otras... Extrañamente eso no me consuela, mas me estremece.
Ayer conocí, una verdad absoluta y me enamoré de ella. Ésta me ayudó a entender esa permanente contradicción con respecto a ti, aunque ahora todo sea más complejo. Sólo sé que no existe esa verdad que he estado buscando, porque ésta no se puede medir y solamente la puedes encontrar en los ojos de alguien al hablar. Entonces tú y ellos, la verdad, no son diferentes como la tradición se ha esforzado por aclarar. Aun cuando no entienda cómo funcionas, hoy me siento a tu lado sólo por haberte encontrado ayer distinto. Tal vez es porque me di cuenta que alguien de verdad quiere que yo esté bien y eso me acompaña.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Ya había olvidado lo que era correr, así como cuando se te van a salir las piernas. Entonces ya no hay dichas, como la de correr sólo porque sí, porque irónicamente sólo corría en un sueño.

cuba

Estoy confundido, ya no sé qué creer ni dónde ir, me quiero encerrar a que el tiempo pase...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Después de una patada en las rodillas acabé por entender, casi maquinalmente, lo que ha sido mi libertad. Se escapa a los sueños, al hambre o al techo y no entiende de sistemas. Se trata de cosas puras y de sentimientos verdaderos. No entiende de razones o de algoritmos, porque la única verdad que comprende es la de observar. Aunque parezca un tanto egoísta, me tienes que creer que no lo es, porque una vez que ya lo has entendido, no necesitarás de nada ni de nadie, y estas palabras perversas serán sólo para recordar a aquellos encarcelados.
Cuando esa maldita deuda se haya saldado, entonces por fin podré escapar y volar por el mar. Porque las cadenas así funcionan, atrapándote con deudas y promesas, para hacerte sentir parte de algo maquiavélico que te necesita para funcionar; algo tan grande que su propio ego lo ha corrompido hasta las cenizas. Me aburrí de que me echen cosas en cara y no quiero tener que dar otra explicación de nuevo, porque hasta mi muerte tendría que explicar para darle una razón de ser, si ésta a los ojos del mundo fuese en vano. Hoy no soy libre porque le pertenezco a alguien y entonces me pregunto si la libertad irá de la mano de la felicidad, como alguna vez lo pensé. Tal vez cuando todo lo que me rodea sea sincero, cuando todos seamos libres.
Todos tienen maneras de amarrar lo que necesitan a ellos: el sistema te hace creer que necesitas cosas y así llegas a deberle cosas; la religión te hace sentir culpable de algo que jamás llegarás a entender y mucho menos a pagar; a tus papás por supuesto les debes todo; la política es tan sólo una ilusión de un mundo mejor, que te atrapa tratando de cambiar eso que de corazón crees que no es correcto... pero si algún día cambiara ya no tendría como mantenerte a su lado. Estupideces y más blasfemias e incongruencias, y aún le debo yo mucho a este blog. Entonces, después de todo y aunque entienda hasta la más ridícula forma de libertad, aún no puedo ser libre, me debo demasiado a mí y a mis promesas. De un modo irónico ir a la cárcel es una extraña forma de libertad, donde ya no te debes nada a ti ni al hambre, al techo o al ego; donde ya no le debes nada a Dios; donde ya no puedes tener sueños. Idílicamente el cumplir tus sueños, sería la más hermosa forma de libertad, casi equiparable con una enfermedad terminal o aun con la muerte, porque regalar la vida es algo que sólo se puede devolver de la misma manera. Tal vez algún día valga la pena regalársela alguien más, a alguien que entienda el significado de lo que es un regalo.
Aquel día, cuando ya no tenga que comer y cuando ya no exista el frío, por fin seré libre. El día en el que el hoy oscurezca completamente el mañana y más aún el porvenir; cuando la vida se viva y no sólo se sueñe, el anhelado día en que por fin ya no le deba nada a nadie.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Me sorprende ver hasta donde llega mi ego, burlándose de todo aquello que intenta moverse.

welcome

Vamos quemando la historia de nuestros errores, ¿es acaso ese el verdadero motivo? Quememos los diarios y los libros para elevar la temperatura del lugar y así terminar con años y años de mentiras. Máquinas de maldad, sí, máquinas, sublevadas a una ironía recíproca y latente que controla sus vidas. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Es que nadie entiende cómo se ha encendido el cielo? Una ráfaga se ha llevado, de una vez, todo lo que fuimos y mañana lo hará de nuevo... así funciona esta máquina infalible... Truenos y tormentas, explotan en los medios y acallan a los verdaderos traidores; caen relámpagos sobre aquellos que en realidad luchaban intentando contar una historia... esta máquina no tiene adversarios, es simplemente perfecta... ni con piedras ni palos es posible conmoverla. Lloramos y cantamos, pero nuestras lágrimas se derraman en un vacío seco e hirviendo, al igual que todo lo demás que valía la pena. Las máquinas no sienten ni sangran y se regocijan al vernos haciéndolo, porque esto les da emociones a sus noticias; que pasarán en banda como todo lo que solía valer la pena. Maldita máquina de maldad, sé que algún día entenderás, piedra por piedra, hasta que recuperes tus recuerdos, y entonces podremos por fin, sacarnos las armaduras para sentir el viento.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

53

Interrúmpame más a menudo. Cuando hablo con usted quiero decirlo todo, todo, todo. Pierdo todo sentido de lo que son los buenos modales; hasta convengo en que no sólo no tengo buenos modales, sino ni dignidad siquiera. Se lo explicaré. No me preocupo en lo más mínimo de las cualidades morales. Ahora en mí todo está como detenido. Usted misma sabe por qué. No tengo en la cabeza un solo pensamiento humano. Hace ya mucho que no sé lo que sucede en el mundo, ni en Rusia ni aquí., He pasado por Dresde y ni recuerdo cómo es Dresde. Usted misma sabe lo que me ha sorbido el seso. Como no abrigo ninguna esperanza y soy un cero a los ojos de usted, hablo sin rodeos. Dondequiera que estoy sólo veo a usted, y lo demás me importa un comino. No sé por qué ni cómo la quiero. ¿Sabe? Quizá no tiene usted nada de guapa. Figúrese que ni tengo idea de si es usted hermosa de cara. Su corazón, huelga decirlo, no tiene nada de hermoso y acaso sea usted innoble de espíritu.

-¿Es por eso por lo que quiere usted comprarme con dinero? -preguntó-. ¿Porque no cree en mi nobleza de espíritu?

-¿Cuándo he pensado en comprarla con dinero? -grité.

-Se le ha ido la lengua y ha perdido el hilo. Si no comprarme a mí misma, sí piensa comprar mi respeto con dinero.

-¡Que no, de ningún modo! Ya le he dicho que me cuesta trabajo explicarme. Usted me abruma. No se enfade con mi cháchara. Usted comprende por qué no Vale la pena enojarse conmigo: estoy sencillamente loco. Pero, por otra parte, me da lo mismo que se enfade usted. Allá arriba, en mi cuchitril, me basta sólo recordar e imaginar el rumor del vestido de usted y ya estoy para morderme las manos. ¿Y por qué se enfada conmigo? ¿Porque me llamo su esclavo? ¡Aprovéchese, aprovéchese de mi esclavitud, aprovéchese de ella! ¿Sabe que la mataré algún día? Y no la mataré por haber dejado de quererla, ni por celos; la mataré sencillamente porque siento ganas de comérmela. Usted se ríe...

-No me río, no, señor -dijo indignada-. Le mando que se calle.

Se detuvo, con el aliento entrecortado por la ira. ¡Por Dios vivo que no sé si era hermosa! Lo que si sé es que me gustaba mirarla cuando se encaraba conmigo así, por lo que a menudo me agradaba provocar su enojo. Quizá ella misma lo notaba y se enfadaba de propósito. Se lo dije.

- ¡Qué porquería! -exclamó con repugnancia.

-Me es igual -proseguí-. Sepa que hay peligro en que nos paseemos juntos; más de una vez he sentido el deseo irresistible de golpearla, de desfigurarla, de estrangularla. ¿Y cree usted que las cosas no llegarán a ese extremo? Usted me lleva hasta el arrebato. ¿Cree que temo el escándalo? ¿El enojo de usted? ¿Y a mí qué me importa su enojo? Yo la quiero sin esperanza y sé que después de esto la querré mil veces más. Si algún día la mato tendré que matarme yo también (ahora bien, retrasaré el matarme lo más posible para sentir el dolor intolerable de no tenerla). ¿Sabe usted una cosa increíble? Que con cada día que pasa la quiero a usted más, lo que es casi imposible. Y después de esto, ¿cómo puedo dejar de ser fatalista? Recuerde que anteayer, provocado por usted, le dije en el Schlangenberg que con sólo pronunciar usted una palabra me arrojaría al abismo. Si la hubiera pronunciado me habría lanzado. ¿No cree usted que lo hubiera hecho?

-¡Qué verborrea tan estúpida! -exclamó.

-Me da igual que sea estúpida o juiciosa -respondí-. Lo que sé es que en presencia de usted necesito hablar, hablar, hablar... y hablo. Ante usted pierdo por completo el amor propio y todo me da lo mismo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Por más que busco y busco en mi cabeza, no logro recordar donde he dejado mi opinión. Debe estar muy escondida o tal vez se ha vuelto algo tan evidente que la doy por sentado, y en su lugar la reemplazo por nuevas formas que desconozco. Trato de encontrar entre el revoltijo de identidades, alguna idea innovadora que me libere, por fin, de esta fracasada dualidad que intenta entender eso que me haría diferente. Se libra una batalla por encontrar la verdad, pero no soy tan fuerte como para llevar eso que no pienso hasta las últimas consecuencias o, ¿es acaso que definitivamente no tengo una opinión? Tampoco soy bastante inteligente para llevar algún punto del plano imaginario al plano real y eso hace posible la lucha de estas dos caras que, inútilmente, buscan imponerse. Sé que no tiene importancia, pero una cosa es sentir y la otra es pensar, y de alguna u otra manera una cosa debería llevarme a la otra, pero ¿y si no lo hace? Entonces aborto cada idea al nacer de mi boca, chocando con esa verdad establecida como absoluta dentro de todo lo que soy. De este modo nunca encontraré mi opinión.
¿Tiene algún sentido creer en cosas que jamás habías pensado, para así darte cuenta que nunca las habías creído? Si es que no tiene ningún sentido creer en algo que no existe, entonces ¿me he estado mintiendo todo este tiempo? Me convierto en alguien que en el fondo no sabe nada y lo peor es que siempre lo supe...

jueves, 25 de noviembre de 2010

Mientras se evaporan los suspiros sobre el infernal pavimento, hay alguien distinto; alguien que no está en la fila. Lleva puesta una polera grande, demasiado grande para alguien tan pequeña. Caminaba mirando el suelo, para no encontrarse con los ojos de nadie; sus gastadas chalas acariciaban suaves el suelo al andar. Cansada y vacilante, deambulaba recogiendo latas entre las multitudes escépticas. Como un fantasma atraviesa la verdad y la oscuridad, buscando ese preciado aluminio que tan poco vale. Ella vive en el mundo real; hermosa y frágil, podría ser mi abuela.
Entonces, ¿quienes son los fantasmas? Nuestro mundo no es de este mundo, ajeno a las guerras o al hambre; somos de un lugar donde no nos pesan los pies.

sábado, 20 de noviembre de 2010

locuras II

Recuerdo haber estado exhausto por el inclemente calor que derretía las esperanzas de las estrechas calles de piedras coloniales. Me senté afuera de una casa, apoyado en sus paredes mirando una peculiar estatua de un pirata, mientras mi papá entraba a caer de nuevo en los enmarañados juegos de los locales que buscaban resaltar de entre sus miserias. El pirata me llamó en particular la atención, no podía parar de mirarlo, con una cartera al hombro llena de papeles importantes, una la larga y extraña capa al viento y su pelo amontonado, atípico en esas latitudes. Aparecían todo tipo de personas a rodear la estatua; las personas más heterogéneas que jamás había visto. Decían las susurrantes voces del viento, que al mirarlo a los ojos y pedir un deseo mientras le tocas un dedo que apuntaba a la nada, éste cumplía tu deseo o simplemente te traía buena fortuna, si no eras tan ambicioso como para saber exactamente lo que querías. Parecía algo muy divertido para los chinos y españoles que pasaban a sacarse fotos o para las europeas o gringas que sin entender nada, o tal vez ebrias, lo abrazaban sin el más mínimo respeto o vergüenza. Nadie se sentó a mirar y a entender quien realmente era: un ser de piedra, oscura, tan negra como la tez de su pueblo y tan poderoso como el Dios que veneraron por siglos de implacables domingos de iglesia. Mientras Dios se ha olvidado de quienes más han creído en él, una nueva esperanza nace insurgente, pero silenciosa e incipiente; violenta y revolucionaria, pero demasiado hereje como para ser confesada. Pude ver en esa esquina la verdad, más sincera que cientos de soles, en los ojos de quienes podían escapar de la realidad al mirar la piedra a los ojos y soñar. Cuando la fe, simplemente no pudo mover montañas o no pudo sacar a sus hijas de la prostitución, un deseo se convierte en Dios, y así, Dios es sólo una simple expresión de la esperanza de conquistar las alturas. Dios nace del hombre y de su inseguridad por su frágil condición, por la necesidad de controlar todo eso que no está a su alcance, en su constante búsqueda por entender todo eso que no puede explicar. Sin comprender como algo tan abstracto como Dios se uniformó bajo una verdad tan absurda, entendí, aquel día, que Dios nace y muere y vuelve a nacer, reencarnado en lo que no conocemos. Dios llena los vacíos de verdades, completa todas aquellas incertidumbres, asesinando las vacilaciones, porque él maneja todo eso que nosotros no; como una estrella fugaz que muere cuando ya nos ha dado suerte y que el miedo nos hace volver a buscar en la oscuridad celeste. No sé qué es exactamente Dios, pero sé que lo conocí aquel día; lo vi, de piedra sólida, parado inmóvil en la acera contraria mirando al vacío.
La verdad en las lágrimas de una anciana, han creado un Dios, más cierto que el que he podido ver en los ojos de cualquier cura. Un Dios, interior y verdadero, que no carga con prejuicios de siglos, que nace del amor. Él jamás la engañara, porque nunca le ha prometido nada, tan sincero como lo que la anciana le pedía en su oración herética. Allí observando, yo sólo quería pedirle a Dios que sus sueños se cumpliesen y en ese momento, tal vez yo fui su verdadero Dios, pero eso nunca lo sabremos.

martes, 16 de noviembre de 2010

El viento se burla afuera, moviendo el árbol que solía hacerme partir; ya volveré contigo.
Ligeramente sombría se difama una verdad incómoda, que difiere de la completa nostalgia que todos en la sala sobreentendían. Las palabras entran y salen mientras tomo apuntes de mi cabeza, para no olvidar ninguna idea que se sobrepone a los mugrientos ruidos que no lograron distraerme. Se entrelazan verdes sueños entre teorías ridículas de cosas obvias y teoremas absurdos, irresponsablemente generalizados.

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Con qué sacio esta sed como de aire que me ahoga? Es una sed que no desaparece con el agua ni con el viento, se asemeja en parte, al yugo que pesa sobre la elección de mi esclavitud pactada.
Ya no sé dibujar, así, no me queda nada más que poder escribir para demostrarme cuanto odio estar aquí; cuanto no quiero escuchar. A la fuerza se oprimen mis pensamientos mientras me aferro a ellos tratando de no entender nada de este lugar. Tengo que soñar algo, que cubra a todos los que me rodean y que no me permita escuchar nada más. Sé que es posible; tengo que dormirme... Busco eso, como cuando se apaga el ruido, esa molesta interferencia, con una explosión, como un corto repentino en esas voces que me atormentan. Y luego, el silencio. El anhelado éxtasis; precioso vacío, cuando sin más analogías se me corta el aire dentro, como en un segundo imperecedero se me escapa el alma.
Al final de mucho divagar, las palabras, por fin, se convirtieron en sólo palabras.
Por favor entiende de una vez que no quiero de esos rizos obedientes.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La única wea que me hace feliz no tiene que ver con la vida ni con la permanencia. Busco entonces el miedo, encontrar entre la oscuridad esa verdad paralela que algunos han entendido y alcanzado. No hay más verdades que dormir, ni más felicidades que soñar, porque fuera de eso, nada es verdadero. Quiero pasarlo mal, tener hambre y estar solo. Quiero llorar todos los días y reír con el sol. Quiero que el viento me ayude a caminar, mientras mueren mis ojos y mi pelo. Quiero que esta desesperación se lleve mi alma para así poder encontrarla. Caminar ciego. Quedar ciego me atrae, me gusta la idea de ver más que todos los que pueden ver con los ojos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Acabo de llegar de un lugar que extrañaba mucho. Íbamos en el auto de un amigo; el auto iba lleno, mas no los puedo recordar a todos. Los cerros se extendían altísimos, encerrando una entrada de mar que parecía un lago. El agua completaba, escasa, el fondo del valle, reflejando al cielo toda la belleza que sus ojos no podían entender. Un muro esculpido por el viento, de un gris tan oscuro que delataba haber sido creado por el hombre, contenía la socavada ladera de un cerro que terminaba mojándose en las extrañas aguas del mar. Yo sabía que sobre el muro había un camino de pequeñas conchas blancas que te llevaba a Dios, porque había estado ahí; ya había estado con Dios, ahí, a la vuelta de la esquina. Bordeando el enorme cerro, entre la ladera y el mar, llegabas a una playa y naturalmente las rocas que te conducían a ella, soportaban incansables cada furiosa arremetida de las olas. Pero eso sólo lo sabían quienes no podían resistirse a ver como revientan las olas, porque para los demás estaban: Dios y las conchitas. Con las olas ocultas bajo un mar de ceguera crónica y comodidad, el único indicio de que esa peculiar laguna fuera un mar eran los pequeños barcos pesqueros, oxidados y muertos, medio hundidos tocando fondo. Recuerdo todo esto haberlo visto antes.
A nadie en el auto parecía importarle algo de lo que veían porque el auto seguía su rumbo, lento pero implacable. Tal vez simplemente la dicha que sentía, extendía hasta el infinito la luz que entraba por mis ojos y los segundos convertido en fotos se perpetuaban eternamente en una sonrisa.
Los pequeños cangrejos se confundían entre las redondas rocas de río y las algas bailaban, en un ir y venir, al son de la incesante corriente marina. Después de una curva formada por un pequeño cerro, el camino parecía seguir en el mar. Sin más preámbulo, el auto empezó a entrar en al agua sin asco alguno, estremeciéndose con cada roca que destrozaba sus entrañas. La misteriosa ruta dictada por las aguas poco profundas, nos mostraba el transparente fondo, como un pequeño riachuelo que atraviesa una carretera en invierno; nos obligaba a seguir. Todos en el auto sabíamos que tendríamos que bajarnos a empujar en algún momento, mas no tengo la certeza de lo que ocurrió; no pude volver allí por más que intentaba cerrar los ojos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Se siente raro, igual de incómodo que fingir que celebro un gol que no me alegra tanto como para pararme a gritar; es raro que nunca sepa qué hacer en esos casos.
Aún sin saber el cómo he llegado a esta relatividad paralela, camino entre cosas que se han construido en un día, sobre lo que yo creía que era la realidad. Dentro de una micro común, me pregunto a dónde vamos. Todo parece tan inofensivo que me aterra. Ya no sé si podré llegar a mi casa; no puedo ver mis huellas en la arena, no reconozco las casas a mi alrededor. Hay cosas que nunca estuvieron ahí y no entiendo qué pasa. ¿Todos aquí verán lo mismo? No quiero saberlo, no me puedo arriesgar a que algo de lo que amo no sea cierto. No quiero que ella, que mira por la ventana, no sea real; nunca la vi pagar el pasaje ni pude ver la micro parar para que ella bajase ¿eso la hace menos real? Lo único que la hace verdad es el asiento vacío que usaba, pero tal vez la confundí con una maleta.
Ya no tengo pruebas de como volver, he perdido la noción de cuantas puertas he atravesado hasta aquí. No puedo contar lo que no veía y no puedo ver lo que no existía; acabo de crear toda esta mentira, acabo de verla. ¿Cómo saber cuántas veces he virado en la esquina si no he mirado por la ventana? ¿Cómo saber si me he bajado en el lugar correcto si ni siquiera recuerdo qué decía el cartel de la micro? Existirá el lugar correcto, me pregunto. Me asusta la idea de atravesar puertas, una y otra vez, sin entender qué es lo que ha cambiado a mi alrededor. Me aterraría saber que ya ha pasado; a veces me asustaría que me dijeran la verdad.

martes, 2 de noviembre de 2010

Ya no estoy solo. Estoy feliz, en silencio el viento acaricia mi ropa. Las flores me saludan en mi ausencia, mientras el pelo se me viene a la cara. Ya no tengo frío.
Somos la más hermosa aberración de la naturaleza.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Existen dos tipos de personas. Primero están los que cuando les muestro algo que hice, siempre me dirán que les gusta. A ellos hay que sacarle una respuesta útil entre lineas. Los segundos serán los que, dentro de lo posible, siempre te dirán la verdad. Existe entre ambos una diferencia más profunda y por supuesto, algo menos banal que la ridiculez que acabo de escribir. No quiero hablar de los primeros, sólo quiero decir que los segundos, te pueden decir la verdad porque la conocen. En esa verdad ambigua, pero absoluta, reside toda la esencia de su conocimiento interior.

domingo, 31 de octubre de 2010

Hoy se cierra el ciclo de este blog. Termina hoy la etapa y cumplió. No es hoy la fecha que dirá esta entrada, sino que otra, el día de la última entrada de este blog. Ojalá las cosas cambien y me equivoque, pero definitivamente esta será la última entrada. Quería pedirle disculpas a las personas que leen el blog y decirles que tal vez nos encontremos en algún otro lugar más simpático y ameno que este mundo.
No hay, aún, más amores aquí, que una canción; no existe nada más puro que un sueño. Se me duermen los brazos mientras intento arrullarte. Intentaría dormir contigo, pero tengo miedo. Me paraliza la idea de rasguñarte; no podría soportar la culpa de cortarte una cuerda en mis sueños. Las cicatrices que rasgan tus betas, cuentan nuestra historia. Tu piel de madera nos refleja juntos, bajo el sol de una armonía inmortal, entre golpes y caídas. Desafinarte dormido corta mis dedos, me aterra pensar en despertarte en otro tono. Desafinada te quiero igual, porque lo nuestro es infinito; no tuvo principio ni final, porque nos hemos condenado premeditadamente... mi alma te pertenece perpetua.

sábado, 30 de octubre de 2010

No entiendo por qué ya no me avergüenza mostrar este negro de fondo. Debe ser que las cosas que siento simplemente ya no tienen importancia alguna; debe ser porque ya nada me importa. Si pudiese buscar ¿encontraría algo que me avergonzara? Tal vez ya no queda nada de mí... no soy más que un par de palabras repetidas; un bello deja vu de alguien más inteligente que yo. No soy más que una burda copia de lo que sentía.

viernes, 29 de octubre de 2010

Yo soy el miedo

Para qué seguir escribiendo y arriesgarme a caer el vicio de hablar de más. No tiene ninguna lógica exponerme y cambiar, ceñirme a lo que he escrito y vivir con el miedo constante a contradecirme. Nadie lee esta porquería... entonces ¿cuáles son los jueces imaginarios que me atormentan cada vez que muevo la boca? Mejor me camuflo en la masa, riendo y bailando, mientras el blanco invierno se lleva la vida. Me esconderé en el baño de la discotec, a llorar en silencio la sangre de las luces de colores que me enceguecen. Cuando por fin nadie me conozca, podré ser tan estúpido como siempre he querido. Sólo quiero reír en paz; no quiero más jueces ni fiscales; quiero ser libre. El miedo a la inconsecuencia me devora los dedos. Soy yo quien los mastica, empezando por la uñas. Todo lo he creado escribiendo aquí, ese universo de gente que me mira o la religión de la mentira que me persigue hasta el infierno. Tengo miedo a defraudarme. Yo soy el miedo.

jueves, 28 de octubre de 2010

Li Qian escribió la siguiente descripción de su experiencia personal mientras trabajaba en Xin Qiao Electronics, una fábrica de Shenzhen que hace abrelatas para la compañía Faberware, con sede en EE.UU. Li trabajó en la fábrica en 1999 y 2000. Traducido para Rebelión por Pablo Ramos Alba

La alarma suena a las 7 en punto. Todavía estoy muy dormido y quiero dormir un poco más. Cinco minutos más. Tengo que levantarme. Voy de prisa al váter. Está ocupado. Hay otra persona en el baño. Dieciséis personas vivimos en un cuarto pequeño, luchando por el turno, uno tras otro intentando entrar. Acabo de peinarme con esmero y voy a la planta de producción. Los trabajadores se saltan el desayuno casi siempre para ahorrar tiempo y dormir un poco más. No me importa mucho el dinero, pero quiero descansar un poco más, ya que los turnos de noche se prolongan hasta muy tarde. Los 10 minutos del desayuno significan mucho para mi.

Se tardan ocho minutos en cubrir la distancia entre los dormitorios y la planta de producción. Los trabajadores recorren el camino a paso muy ligero. Tenemos que estar en la planta a las 7.30am. Un minuto de retraso nos costaría 20RMB [€2], casi la paga de un día de trabajo. Mi sección está en la cuarta planta del edificio y en ella hay 400 trabajadores. Cuando entro, casi todos los compañeros de trabajo ya están preparados. Todavía quedan dos o tres minutos. Encuentro un lugar para sentarme un momento, ya que una vez que empieza la producción, no tenemos tiempo para sentarnos.

La campana suena a las 7.30. La producción empieza. El capataz del equipo nos grita “¡Más rápido, más rápido!”. Producimos abrelatas Faberware. Hay 23 personas en mi equipo. Yo ayudo en el embalaje, que es el último paso, poniendo el producto final en el paquete.

Desde el primer momento, mis manos no paran de trabajar . En otros tiempos, se permitía a los trabajadores estar sentados. Sin embargo, la dirección se dio cuenta que los trabajadores eran más productivos de pie. Quitaron las sillas. Tenemos que estar de pie todo el día.

Ya llevo tiempo en este trabajo y todavía mis pies se resienten después de dos horas. Tengo una pequeña pieza de madera, en la que apoyo los pies. Ayuda un poco a descansarlos. La muchacha al lado mía lo cogió porque llegué tarde. Después de un rato me empiezo a sentir fatal y le suplico que me devuelva el trozo de madera. Le ruego pero se niega en redondo. El capataz se da cuenta de la situación pronto y nos increpa: “¡¿Qué estáis hablando? Cerrad la boca!”. Un reglamento de la fábrica es que no se puede hablar durante la producción o se nos impone una multa.

El capataz ha estado ayudando al inicio de la línea. Así presiona más al resto, ya que trabaja más deprisa y todos tienen que seguir su ritmo.

Sin el trozo de madera, tengo que buscar alguna forma de descansar los pies. La única manera de hacerlo es yendo al baño. Solicité permiso al capataz hace cuatro días. No estoy seguro. Vacilo. A lo mejor a la tarde. Ya son las 11 en punto. El almuerzo es en una hora. Lo llevo esperando toda la mañana. Cada minuto parece un siglo. Las doce. Ya está sonando la ansiada campana.

Corro hacia la cantina. Todo el mundo está corriendo. Hay mucha gente antes que yo. Me uno a la larga cola. Es una cantina muy pequeña, incapaz de proveer comida para una fábrica con 3,500 trabajadores. Alrededor de 1,000 obtendrán su almuerzo. Los otros dos tercios más rezagados tienen que andar 20 minutos para comer algo. Nuestros salarios son bajos y la comida es cara. Un plato de comida sale por 2RMB [€0.2]. No hay mucho que comer en el plato. No hay mucho arroz. Los que necesitan comer más tienen que repetir. Hay un poco de aceite con algunos vegetales. La carne es escasa. Solo se ven las grasas. Los trabajadores no se las pueden comer. Algunas veces hay arena en el arroz. Si no tienes cuidado, la arena te daña los dientes y la lengua. Solo hay un poco de col en el almuerzo de hoy. Me alimento con eso y ya son las 12.40. Para ahorrar tiempo me tiendo en el césped cerca de la cantina a tomar la siesta.

Por la tarde, la producción empieza a las 1:30pm. Voy a mi sección a las 1:15 pensando en el trozo de madera. Resulta que la muchacha ha llegado antes y ha reclamado el trozo de madera como suyo.

Desde que empieza el turno de tarde, no dejo de calcular cuánto tiempo queda para terminar el día. A cada minuto me digo a mi mismo que debo aguantar. Las tres y media parecen indicar el fin de mi empeño. Necesito ir al baño para descansar un poco. Pido permiso. El capataz me mira atravesado y me da cinco minutos. Él ocupa mi posición cuando me voy, porque de otra forma la línea de producción tiene que pararse. El baño está en la misma planta. Hay solo dos baños para 400 personas. Hay otros antes que yo con el mismo deseo de descansar un poco. Doy vueltas durante cinco minutos. No quiero usar el baño, solo quiero descansar un poco. Lo más importante son mis pies. Vuelvo a mi posición.

El turno de tarde finaliza a las cinco y media. Voy de prisa a la cantina. La misma comida. Me la llevo al cuarto y como tendido en la cama. Mis compañeros de habitación también están de vuelta, demasiado cansados para hablar.

El turno de noche empieza a las seis y media. La cuota diaria para nuestro equipo es de 1,400 abrelatas. Yo he contado más de 900 hoy. Todavía quedan más. Después de tres horas, cuando ya se va poniendo el día, me siento con más ánimos. Miro el reloj constantemente. Las 10:30 señalan el final. Espero que no me toque limpiar durante otra penosa hora. Bueno, les ha tocado a otros cinco compañeros de trabajo. Algunas veces, cuando hay mucho trabajo, las horas extras rebasan la medianoche y el capataz le grita a todo el mundo, pero no hoy. Ha sido un buen día.

Me voy de vuelta a mi cuarto. Soy el primero. Tomo una ducha. Hay 8 literas para 16 personas. Entre ambas líneas de literas solo hay un estrecho pasillo que solo permite andar a una persona. Este es el único sitio para reposar y dormir. Me voy a la cama. Estoy muerto de cansancio. Pero aun así, ha sido un buen día. Rezo en silencio. Le doy las gracias a Él por este día. Caigo dormido en un minuto.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Me doy asco, yo y mi dinero. Serán ciertos los miedos de ayer. Algún día volverá la realidad a consumirme; nunca lo ha hecho. Estoy jugando a la revolución... quiero llorar toda la mierda, todas mis cosas, todo el dinero que me maldice. Maldito mundo de mierda que me etiqueta, que no me conoce aunque lea lo más profundo de mi alma. No ha servido de nada ¿qué más puedo hacer para decir la verdad? ¿Nadie me cree? Acaso nadie me conoce más que por fuera. Me acerco de nuevo a mi realidad; esa que nadie comprende. Odio. Inconsecuencia. El mundo que no entiende, el mismo que nace de esa cuba que no quiere entender. Maldición infinita. Muérete y llévame contigo, pero a un lugar distinto. Inmundicia que compras la verdad, dale un sentido a mi muerte.

martes, 26 de octubre de 2010

sombras

No siento nada y no puedo ver mis dedos. No puedo alejarme más que de la punta de mi nariz ¿qué sentido tendría viajar acostado? Tocar guitarra en silencio escuchar mi voz; afónica de muerte. Veo sombras ajenas que me siguen incesantes, mientras vuelo por mi habitación, atado a la vida, por el cordón de mis zapatos. No puedo ser libre. Puedo verme, tomarme de las manos y viajar a la oscuridad sincera. Muerte de la carne, que se horroriza al paralizarse dormida, cuando la realidad se percibe siniestra. Entonces me despierto para gritar lo que se atragantaba en mi garganta, estrujando el aire. Me asustan los pasos; se acercan. Caminan a mi alrededor, escucho puertas chocar en el silencio. Busco vagamente a los responsables, mientras oscilan mis ojos inútilmente perdidos entre la noche. Mi propia respiración me estremece; se agita. Ya no entiendo cual fue la realidad.

domingo, 24 de octubre de 2010

Tripin

Viajar a dedo es como un paso eterno por la vida: te prueba. Naces ciego, parado estúpidamente tieso, en una carretera carente de sentido. No puedes ver nada, no sabes nada. Tienes miedo a todo; los ruidos te estremecen; los extraños te atormentan. Ves pasar, con tus ojos que no pueden ver, autos llenos de vida, veloces y automáticos. Te sientes menos, no eres nadie más que lo que llevas puesto. Pero la vida decide darte una oportunidad y ya no hay vuelta atrás; con tu primer auto aprendes a caminar, ciego aún, te cuesta trabajo aprender a hablar.
Viene una vida difícil y lo sabes, la niñez fue dulce, llena de sol y de verdes hermosos. El paisaje se ve por primera ves distinto, más sepia, más tuyo. Es distinto mirar por la ventana cuando sientes el viento; cuando no es tu auto; cuando todo es incierto. Entonces no existe ni un mañana ni un ayer porque el ahora es demasiado fuerte. Eres un niño.
Repentinamente corta tu infancia la realidad, el hambre o la desesperación, y con los problemas entras a la verdad; llegó la adolescencia. Muchos mueren, existe la muerte y es voluntaria y accesible. El juego de estar en el filo de la existencia puede ser largo o muy corto y depende del azar. La vida a veces puede ser muy dura y con cada segundo se hace peor y peor el hambre y la desesperación. Odias al mundo igual que un quinceañero rebelde. Pero sonríes una vez más y mueren junto con el odio, todos los existencialismo que te has planteado en ese relativo lapso de inseguridad, porque por fin la suerte está de tu lado otra vez; porque has decidido seguir viviendo.
Cansado ya maduro, entiendes porque todo ya tiene sentido. Mueren las dudas. Te has construido tu vida, y eres lo que fuiste en este día de sol. Conoces el camino. No existe el tiempo para cuestionarse, no es posible dudar. Aún tienes hambre, porque no todo está resuelto y aún asechan con una guadaña a cuestas los buses implacables, vestidos de negro asesino.
Por fin, muere con el sol, tu día y tu vida. Se apagan la verdad y las dudas. El sin sentido de recuerdos no es más que un sueño pasajero. Convergen todas las emociones a un final anhelado y completo; la muerte perfecta. Se acaba la historia de tu vida y todo se escapa de tus manos bajo tu control. Te ciega el sol entre las montañas o escondiéndose en el mar, mientras te quema el viento y el frío de infierno, mas nada parece real. No sientes nada además de lo que ves al cerrar los ojos. Cada viaje es una vida completa; una vida nueva. Cada día es una vida y una muerte. Se duerme el destino con la muerte del sol, que asesina tu día y tu viaje. Mañana será otro día, otras dudas, otro viaje. No puedes olvidar, nunca, que el sol te da la vida y también te la quita.

viernes, 22 de octubre de 2010

Caro 2/5

Una vez agradecí que no te hubieses transformado en una costumbre; apenas te conocía. Sabía que no debía aprender a vivir de ti y por esas divinidades del azar nunca alcancé a necesitarte. Nuestra farsa nunca pasaba de unos cuantos mensajes cobardes, que en el fondo contaban nuestra historia, ¡qué patético! No sabría decir que hubiese pasado si hubieses formado parte de mi día, pero definitivamente mi opinión de ti sería muy distinta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Odio al mundo cada vez que escucho una canción que ya no me estremece. ¿Por qué todo se tiene que echar a perder? Todo lo mágico se revela y muere, como un rollo fotográfico expuesto al sol; como un secreto a voces en el tiempo. Estúpido mundo asqueroso de ilusiones y apariencias.

Sabía

Sabía que llegaría este día. Ya no tengo nada lindo que decir de ti, tampoco te odio; no siento nada por ti. Todo fue un error. Me arrepiento de lo que perdí y de en lo que me has convertido. Olvidé muchas cosas; me olvidaba del mundo a tu lado, pero no estoy aquí para decirte cosas lindas. Me di cuenta que no fuiste más que un anhelo de encontrar lo que no existe. No eres esperanza ni un final; tan solo el camino fácil de una búsqueda sin destino. Ya no te recuerdo aun cuando lo intento; por fin te has ido para siempre. Entonces se destruye con quien eres la realidad y eso te aleja. Te lo advertí en mis cartas, pero cuando las escribí mentía para salvarme, porque yo lo creía imposible. Ya no quiero visitarte en sueños; ya no lo intentaré más. No fuiste más que una burla del destino. Me arrepiento de haber estado en lo cierto. No eres ni la mitad de lo que eras, ya no eres nadie. No eres interesante ni entretenida, sólo te quedan tus lindas facciones. Me agrada, sí, saber que los peros eran verdaderos; incipientes enfermedades contagiosas, asesinas de la libertad. Sigo siendo yo; disminuido y nuevo. Al final, siempre tuve razón.
Ojalá vuelvas, te necesito para seguir con esto aquí plasmado y te lo debo todo a ti. Me gustaría recordarte para sentir que todo no fue en vano. Me gustaría poder escribir de ti. Me gustaría terminar lo que quise empezar. Tal vez cuando ya no te pueda ver te conviertas en un bonito recuerdo; cuando ya nada tenga más importancia que mirar el sol pintar las nubes al viento.

descanso

Durmiendo, entre alucinaciones y sueños, recorrí con nostalgia las calles de una Cuba que no recordaba. En momentos de lucidez despertaba para cambiar de escena. Conducíamos por las avenidas de algo que en otro momento parecía Providencia, manejando un bus sin asientos ni pasajeros; amplio y suave. Los edificios, que ahogaban las estrechas calles, se extendían por infinidad de manzanas, todos adornados en sus aceras por frondosos árboles, esos típicos de metrópolis artísticas. Creo que estábamos en Cuba porque ahí es donde me gustaría estar, pero esta vez era distinto; nostálgico, como si supiera que todo no era más que un sueño. No quería despertar, no podía volver a la realidad y ver como mis viajes chocaban con mis recuerdos. Malditos sueños que se burlan, que idealizan hasta desangrar de pena. Quiero volver ahí.



sábado, 16 de octubre de 2010

Dios! ¿por qué no te encuentro? Ya no te escucho; ya no puedo escucharme, ¿será que mi herejía termino por matarte? Vuelve, por favor vuelve, te necesito; no puedo seguir solo. Ya no tengo conciencia ni amigos porque en tu día te llevas quien he querido ser. Me han dicho que siempre podría confiar en ti; que jamás me abandonarías, pero revientas mi cabeza y aún no puedo encontrarte... Dios, que ayudas a los ingenuos, a los tontos o a los desamparados; ayúdame un día más, te necesito estúpido... quiero ser estúpido como las aves... ¿acaso no valgo más que las aves? Dios, amado; hermoso, llévame de nuevo a la rectitud, ya no quiero estar solo; enamórame de tu amor infinito, súbeme a los cielos, porque quiero estar en tu gloria. Mátame y sácame de las tinieblas, de las tinieblas de tu sombra. Quítame el dolor de no estar a tu lado... llévame de nuevo... háblame de nuevo, porque necesito de tu voz, necesito un destino y un plan de Dios... quiero ser puro, quiero volver a nacer... ciego y eterno... quiero volver a tu gloria.
me miró, sabía que ella sabe que existo, me sonrió; la tengo. por fin me miró mientras nuestros ojos se entrelazaban dentro del último trámite que nos separaba, me pasó las guías, separó una para mí y me sonrió de nuevo... sé que la tengo... aunque eso no tenga sentido.

viernes, 15 de octubre de 2010

cosas de un ebrio

ebrio porque nada entiendo, las cosas y las cosas ebrias están. nada ni nadie me entiende, porque nadie está ebrio, ebrio como yo, porque las cosas giran y giran sin sentido, ebrias, giran al azar. cuando ebrio entiendes, entonces el sentido de vida al azar se lleva la magia discreta, secreta del sentido de vida al girar. quiero y siento, como todo gira, como el ebrio y el loco se encuentran cuando el destino los hace girar. maldita vida ebria, que superflua te han de encontrar aquel sentido maldito que has dejado al azar. loco loco, loco al rotar, rotando con el día, la noche me ha de encontrar, maldita alba siniestra, muerto me dejas en paz...

jueves, 14 de octubre de 2010

Siguiendo con el asco, me quedan muchas cosas que insultar de esta patética realidad. Qué ridículo, qué estúpido, vivir en un país sin héroes, sin ideales, sin nada de que estar orgullosos. Los únicos héroes, están en las calles, nacieron luchando contra sus miedos, contra la puta suerte, y vencerlos o morir por ellos es lo que los hace héroes. Veo héroes todos los días, en la calle, llorando sangre por sus manos que trabajan, por la punta de sus dedos, que se estremecen con cada estocada que da este puto sistema.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Fin de semana

Estoy tentado a escribir de lo que pasó, pero realmente, son cosas que jamás olvidaré. Tal vez pronto, cuando pueda darle un nombre a los recurrentes flashbacks o a los escalofríos que vienen cuando cierro los ojos, entonces ahí, cuando entienda lo que ha pasado, podré perpetuarme y darle un pequeño respiro a mis recuerdos.
¿Alguien entiende lo que escribo? ¿qué saben de ironías? Mi vida entera es una ironía.
qué risa escuchar a piñera decirle hermano a un minero o a un boliviano.

Mineros Vip.

Que repugnante es la televisión chilena, me avergüenza, tan mediocre; sensacionalista. El periodismo: basura que busca sensibilizar baratamente, con historias fáciles de redactar y con hechos que se escriben solos, para que nadie, ni ellos mismos, tengan que darse el trabajo de pensar, y por supuesto, ojalá, quitarle cualquier importancia real, limitándose a los hechos superficiales, para eliminar cualquier matiz social de las noticias que nos puedan llevar a algún tipo de reflexión. Para alejarnos de la política y de pensamientos subversivos, entendiendo subversivos como cualquier tipo de pensamiento, se nos distrae, gratamente, con un infinito de colores y emociones, como con una especie de droga alucinógena llamada estupidez.
Mueren trabajadores a diario en botes pesqueros, en sierras y bosques. Murieron miles en 1907 y murieron miles más, trabajando con una pala y una picota, sacando ese carbón que comenzó la destrucción del mundo. Veo, con nauseas, como la gente compra ese revoltijo de emociones que les vende la tele, sintiéndose más humanos que nunca, luchando por esa causa común de sentirse conmovidos por algo. El país se une, una vez más, bajo las hermosas imágenes de una transmisión en conjunto, bajo el alero de otro desastre, sin detenerse a pensar, en un instante imposible, el porqué... eso en realidad, no tiene importancia alguna.
Mientras el país se entretiene, luego de horas de la misma mierda, se acallan las voces de revolución, a lo largo de lo últimos seres pensantes. Mientras el país se conmueve, la vida sigue, igual de miserable, igual de puta e implacable, llevándose con ella a los mismos de siempre, que no serán rescatados por el gobierno de chile; a los mismos que olvidamos cada vez que prendemos la tele.

viernes, 8 de octubre de 2010

Mañana a dar pena de nuevo a la carretera, vamos a ver hasta dónde llego o hasta dónde llega esta mentira; se terminará cuando ya nadie me lleve. Como en la vida y la muerte, jugamos, al borde del abismo, riéndonos de la fragilidad de la existencia, burlándonos de quienes la valoran más que nosotros... hasta que por fin, crucemos la linea de lo que estuvo permitido. Entonces me pregunto ¿hasta qué punto llegará este juego? Hasta el fin de los viajes, con la muerte de esto, terminará ese afán poderoso que tienta cada vez más al destino. Cuando muera el destino, cuando el miedo sea más grande que todo lo demás, entonces, morirá con él, el sentido que tiene el viaje de mañana y de el de todos los demás.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Me acuerdo que lavar los platos esos días, algo de romántico tenía, no había forma de evitarlo, inconscientemente, ninguno podía evitarlo...

FMI

¿Y cuando no estamos en Crisis? Con esa interrogante surgen las nuevas dudas, que no me dejan estudiar. La crisis económica, los flujos económicos, hoy, parecen ser tan solo inventos para controlar la economía. Las fluctuaciones de la economía "existen", y cuando hay problemas, las carencias las pagan los pobres, el tercer mundo o los ignorantes, sin embargo, cuando se reactiva la economía, los sueldos no aumentan ni disminuye el desempleo y la desigualdad sigue creciendo. ¿Entonces quien pierde? Bueno, los de siempre. La estabilidad, el bienestar, es algo que no existe, dentro del neoliberalismo, para los de siempre. ¿La crisis para qué existe? Creo, que la existencia de tal, nace de la necesidad de controlar, países o poblaciones... para controlar economías. Se tienen, nuevas herramientas, escondidas bajo el nombre de fluctuaciones económicas, otro beneficio más de la globalización; controlar globalizadamente con una simple especulación en wallstreet, una guerra al azar o con la inestabilidad política o social de algún país sin importancia para eeuu... en resumen, como siempre, todo recae en eeuu...

martes, 5 de octubre de 2010

¿Alguien sabrá que las promesas se han hecho para ser cumplidas?

Pixies

Ya no queda nada y el tiempo se reduce a esperas extraordinarias y pasajes de micros. Como antes de todo viaje digno de respetarse, me inunda el miedo, la incertidumbre que espera el resultado de mis apuestas y el producto de mi soledad. Se cumplen los plazos, la razón de haber seguido viviendo esos días, porque llegan los sentidos a un final convexo, confluyen las sensaciones, raras e omnipotentes; espero que no me decepcionen...

jueves, 30 de septiembre de 2010

siento, hoy más que nunca, como dijo Orwell, que la salvación vendrá de los pobres; de los países del tercer mundo; de quienes no se espera absolutamente nada...

Sodoma y Gomorra


Hubo una vez en el tiempo una ciudad cuya única hembra casta era la muerte.

Homero Carvalho


Pachamama


Doña Justina Cusicanqui, tierna y sabia anciana, cuenta que escuchó a su abuela relatar la historia de un aymara que, ante los porfiados sacerdotes que pretendían bautizarlo cristianamente, respondió muy sereno:

-Yo nada espero del cielo, todo me lo ha dado la tierra.


Homero Carvalho


paradigma, no sé qué significa eso.

En el momento trágico que la producción se convirtió en un fin la historia se ha encaminado vorazmente al final de sus días, respaldada por todos los abundantemente necesarios, países pobres. La economía se ha convertido en un arma de doble filo, a la que se le ha olvidado por y para quien fue creada. Y entonces el sistema, nos pone a trabajar, a optimizar y a consumir, pero ¿en pro de qué? En pro de sí mismo. De qué sirve maximizar en todo sentido, cuando aún existen quienes mueren de hambre. Este sistema ha sido creado, por quienes no entienden siquiera, que los beneficiados no tienen rostro, no son nadie, y eso es porque éste, se ha metido en todas nuestras cabezas y nos ha sentado a darle comida en la boca. Los que nos controlan, los que nos venden, creen que tienen el poder, pero no entienden que son aun más miserables que nosotros; necesitan del sistema, sin siquiera cuantificar su real magnitud, mientras aquí, he llegado a entender, que la lucha es sinónimo de libertad y eso, es algo que no tiene precio. Y de nuevo pregunto ¿para qué producir tanto? ¿qué sentido tiene? ¿para quién trabajo?. Esto toma la consistencia de una dictadura perfecta, producir y consumir, silenciosamente carcome la inteligencia humana; lo único que nos hace libres.
¿Para quién trabajas? ¿Podrías reconocerlo?. ¿Para qué estudiar? Bueno, para no morir de hambre por supuesto; para ser alguien en la vida respondería cualquier persona. Ser alguien, además implica: tener muchas cosas, tener una familia religioso-socialmente constituida, ser de la religión más conservadora, haber estudiado algo, excluyendo, lógicamente, las carreras "innovadoras", y dentro de otras muchas brutalidades más, tal vez, hablar bien; todo esto a modo de ostentación y prestigio social. No sé como habrá sido la vida antes, pero por lo que me ha enseñado la historia, parece que en los círculos más "cultos" de la sociedad, ideales parecidos siempre han sido importantes.

Me desvío, así que esto queda hasta aquí, oculto en las sombras de lo que fue un 3er o 4to intento de tratar de expresarme.
Pienso que debería considerarse instalar el "nulo" como una tercera opción política en la papeleta de votaciones. Una postura que tendría pleno apoyo del pueblo para gobernar, que no sería corrupta ni mentirosa y que por supuesto, sería absolutamente más representativa y honesta con la verdad política.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

animalito: contrólate

Ridículo, no sé qué intentas con esas incipientes muestras de autoridad, ¿intentas pegarme?. Como si pudieras abatirme, no eres más que una mala copia de un libro de auto-ayuda; una mala imitación del papá que fuiste... Te desespera perder el control y lo coges por la armas, haciendo alusión a esos grandes héroes que sigues en secreto, mas te digo que no puedes tenerme, porque nadie puede. Entiendes de control, sabes como amenazar y mentir, manipulas cada situación y la llevas a la inercia, como un dictador, cualquiera, que intenta interrumpir la historia. Pero amedrentar, golpear, te destruirá las entrañas, es algo que no se puede olvidar. En condición de adulto, grotesco y maduro, ya sabes muy bien, eso de mutilar las verdades, en un sinsentido de defender a quienes amas, en pro de quitarles todo el peso a sus vidas, todo lo que los pueda dañar; despojarlos de toda libertad.
Golpea y mata, eres libre, porque nunca tendrás nada de mí; nada me interesa de ti. No puedes torturarme, algún día, cuando la carne muera, cuando los huesos se unan con la piel, tú, seguirás ahí, torturándote eternamente por lo que has intentado hacer. No quiero tú dinero ni tu ayuda, no quiero tus consejos genéricos, no quiero nada que puedas darme.

martes, 28 de septiembre de 2010

Partida.

Tengo miedo, como cada vez que no sé qué va a ocurrir; como cada vez que me meto al mar. La incertidumbre de no saber a donde vas. Ignorando el destino, camino entre el polvo de las calles, que el viento levanta para advertirme. Me he quedado a ciegas, porque el sol me quita los ojos, el sol que se refleja en esa ruta con la que debo aprender a ver de nuevo, bajo el resplandor de la ceguera. A cada paso que me alejo de la seguridad de la compañía, crecen mis dudas, alimentadas por el hambre y el peso de mi imposible carga. Se acallan en mis oídos todas las voces que engendran mi errante andar, aquellas voces que ansiaban volver, cesan, confundidas por la estupidez. Obstinadamente piso las flores y el pasto de la carretera que me lleva a nada. Sin mucho que entender, termina mi guerra civil, cuando todo comienza: había parado una camioneta.

cuba

estoy confundido, ya no sé que creer ni a donde ir... me quiero encerrar a que pase el tiempo...

go. visa

Sólo sé que quiero recorrerte, solo entenderte y enamorarme de tus ideales mágicos... Quiero escapar de la vacía ignorancia de ser usado, necesito esconderme de la maldición del dinero, que asecha a cada paso, en cada esquina; disfrazada de ovejas que piden pan. No puedo con ustedes, no puedo con todos ustedes, ¿por qué no me entienden? puedo darles cualquier cosa, menos lo que me piden...
Estoy fallando, fallan mis planes y con ellos el motivo de este viaje. Cada palabra, cada foto, cada indecisa mirada, me aleja un poco más de ustedes y a ustedes de mí. Mi ropa, mi piel y mi pelo no me ayudan a entenderlos, más aún, me avergüenzan. Siendo diferente, estoy fracasando, al punto de refugiarme dentro del mundo que tanto repudio; allí nada me asusta... Lo único que he conseguido es sentirme menos, mucho menos... Irónicamente hoy, me gustaría estar con ella, y recorrer juntos las calles, de esta nueva victoria, amparado bajo el alero de tu infinita confianza.
Temo por la veracidad, la nobleza y la subjetiva objetividad de este blog. A veces quiero esconderlo, y en parte ganarme esa mediocre libertad de no tener a nadie que juzgue lo que escribo, pero creo que les debo respeto a mis inexistentes lectores.

sábado, 25 de septiembre de 2010

sueño de papá

Tuve un sueño, de esos típicos míos en que no pasa casi nada; no tenía más sentido que el lugar donde estábamos. No recuerdo mucho. Íbamos en un auto, esos que le gustan a mi papá; bien ostentosos, pasando por un lugar que camino siempre en mis sueños, ahí cerca del banco. Recuerdo que unos niños jugaban fútbol en un pedazo ridículo de pasto, entre la calle y la rotonda, usando esos horrendos árboles, del pseudo parque, como arcos. Sin mayor desenlace que este, no recuerdo como, terminamos estacionados en la mitad de la "cancha de fútbol", sin que nos importara nada más que nosotros, y mi papá autodescribiéndose a la perfección con ésto. Luego, como era lógico de esperar, los niños comenzaron a insultarnos, a lo que mi papá les contestaba con argumentos cada vez más fachos. Qué pena saber que ya no escapa ni de mis sueños.

viernes, 24 de septiembre de 2010

la tele y sus locuras

Aún no puedo identificar qué es lo que me da risa de la tele, no sé si es algo inherente al haber pensado hace muy poco o un complejo proceso radicado en el estúpido trauma de la pérdida de mi autoestima; un estado en que todo carece de coherencia o de seriedad, mas no puedo decidir, aún, si es una bajeza de la conciencia o una existencia superior. Reírse de las mentiras, de las manipulaciones, de las verdades, de los mineros, de los presidentes, de los comerciales, del consumismo, de la gente y de las sociedades, puede parecer de alguien que no piensa, pero eso todavía no me queda muy claro. Sólo sé que lo que más me alegró, de entre todas las noticias, fue ver a todos los "fanáticos tecnológicos" haciendo filas, de madrugada, para comprar el "nuevo ipod".

uruguay

Qué suerte! Qué no daría por haber sido ellas, lindas, ingenuas, tontas; perfectas. No entienden lo que acaban de ver, han conocido otra cultura hasta sus más profundas raíces y aun así no les importa, porque no es lo que han venido a buscar. Qué ganas de no darme cuenta de esto; de simplemente disfrutar de la estupidez. Esas niñas han conocido al verdadero Chile, en su forma más sincera, y eso es algo que no tiene precio. Qué lástima que ellas no lo valoren y que ni siquiera sean capaces de comprenderlo.

sentado

Es una imagen que no puedo sacar de mi cabeza; que me atormenta y me aterra; que me persigue. Tanta miseria que me descompensa. Busco y busco alguna imagen para liberar lo que siento, lo que no puedo expresar en palabras, mas no encuentro en ningún lado tanta miseria derramada. No existen sentimientos antes descritos, de lo que me conmovió aquel día. Puedo ver perfecto en mi cabeza 3 figuras deambulando: un padre y un hijo, de la mano, caminando por la galería que se caía a pedazos, vestidos de una forma que rozaba la pobreza. El niño tiraba de un cordón atado a un desteñido auto de plástico; de esos que ya no se ven por acá, esos que son demasiado baratos como para que las nuevas juventudes los entiendan. Esa imagen, como un todo, es lo que me transporta o tal vez la idea de un padre es lo que me conmueve.
Recuerdo haberlos mirado hasta que se perdieran entre ese mar de sol y sombras, pero no consigo hacer que se pierdan. El recogimiento de ese carrito azul, sin más sentido que parecer un auto, me despedaza.

jueves, 23 de septiembre de 2010

me da una de las más profundas verguenzas escuchar "el presidente sebastián piñera" en la tele...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Por qué no puedo dormir y soñar... soñar con tener sueños, más complejos que simplemente leer un par de autores lógicos y escuchar profesores dementes. Por qué no me pagan por sentir, por cantar o por perder el tiempo... ¿por qué no me pagan por soñar?

martes, 21 de septiembre de 2010

Caro2

Muchas ideas, muchos paisajes y personas. He visto cosas lindas, lo que muy pocos saben ver, en manos de personas que no saben cuanto valen. Muerte y vida, en un segundo bajo el sol. Nacer, llorar, morir y volver a nacer; sentado de espaldas al camino.

fotos

Ya no necesito recordar con fotos para darle sentido a mis años monótonos. Escribiendo siento como si el tiempo no pasara, como si mi vida realmente ocurriera. Trasciende lo que siento y viceversa; escribiendo descansan mis recuerdos. Cada día se hace eterno y cuento los segundos para sentarme aquí de nuevo, porque al final la vida es un amasijo de lo que fuimos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

estupidez

¿Qué me creo? Pienso que voy a llegar, ¿soy una especie de trotamundos? Soy un pobre weon iluso, que le gusta jugar a no tener nada.

martes, 14 de septiembre de 2010

Patriotismo

Ver esas enormes banderas flameando bajo la lluvia de la plaza o sacudidas, por las rachas de viento, en los tribunales, me da una sensación de extraño patriotismo. Tan lindas, me hacen sentir orgulloso, mientras pintan la monótona arquitectura de esta ciudad gris; me hacen sentir como en cuba. Banderas que enaltecen lo mejor de un país sumergido en la dolorosa realidad de no tener nada de que sentirse orgulloso, hurgan en los inexistentes héroes de nuestra imaginación, haciéndonos olvidar la miseria, la segregación, las mentiras... para sentirnos privilegiados de verlas moverse al son de la tormenta, mientras canto consignas en mi cabeza.
El legado de los cuales me siento orgulloso, no he podido encontrarlo por ningún sitio.

11 de sept.


Qué raro que no le haya dedicado ni una sola palabra.

dónde estás?

mientras más conozco la historia, más absurdo me parece pertenecer al catolicismo, más inconsecuente y más asquerosamente macabro.

pueblos.

escribo palabras al viento, con la libertad que su susurro las esconderá de cualquier amenaza. cuando alguien más llegue a entender que me conoce, no sabré como defenderme, desaparecerá mi anónima libertad y con ello cualquier sentido de sinceridad en mis palabras.


Dios 2

Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con Dios y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras de Dios.

Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces a Dios: "Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".

Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

Dios 2.

Me acuerdo de ti, desesperado, cuando mi propia conciencia no es suficiente para escucharme.

dímelo por inbox

Me impresiona lo importante que me hace sentir tener un secreto, algo especial con alguien que nadie más podrá entender. Me gusta tener amigos, que transforman, lo evidente para nosotros, en códigos ilegibles, como teoremas matemáticos...

Volamos?

Rompimos el suelo, volando desde el submundo del cielo, sobre un nuevo horizonte. Allí donde el sol te ciega; se quiebran las nubes que forman este mar blanco, infinito, que renace en forma de copos de nieve suave. Surgen de una nueva creación, océanos y montañas, extensas praderas, altiplánicas, por donde mi imaginación corre; escapa del avión y de todo lo que éste significa.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Relámpagos

No me puedo ocultar de esta cautivante oscuridad que me ofrece la terraza. Desde allí podía ver casi toda la ciudad. Las luces de la bahía se empañaban al escuchar el suave arrullo de las olas; el faro, incesante, guía el rumbo de mi noche, al compás de los truenos. Sentado a oscuras, ahí, en el vacío, esperando el próximo relámpago, tratando de adivinar de qué color pintará el cielo, bajo la tenue oscuridad de una ciudad dormida sobre sus propios sueños.

jueves, 9 de septiembre de 2010

que los demás sean más bajos no me hace más alto a mí.
es el bicentenario poh, hay que celebrarlo.
La vida es como el recorrido de la micro; comienza vacía pero mientras se recorren las calles comienza a unirse el sentido, para al fin, terminar vacía.
Compré madurez con años de estudios y compré sensaciones con un viaje; al final todo se reduce a plata, y tal vez un poco, al tiempo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso un cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Tu mano gloriosa y fuerte
sobre la historia dispara
cuando todo Santa Clara
se despierta para verte.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Vienes quemando la brisa
con soles de primavera
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa
donde esperan la firmeza
de tu brazo libertario.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.

Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos
y con Fidel te decimos:
hasta siempre Comandante.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.




martes, 7 de septiembre de 2010

hasta siempre...

En un lugar donde ser extraño te condena, cuando el dinero me lleva de paseo por el infierno, me escondo detrás de mis propios miedos. Me camuflo en el altar de los sueños, vestido de normalidad, trato de pasar desapercibido. Sentado en una silla que adornaba el paisaje, me vuelvo parte de éste, me convierto en la pintura del muro a mis espalda y, entonces, ya nadie me nota. Como un Dios, observo lo pintoresco de la miseria que he creado; invulnerable, infinito, me río. Sólo disfrazado de pobreza obtengo lo que he venido a buscar, sentado como un Dios, observo, tranquilo, toda esa miseria que me hace tan feliz...

hasta siempre...

Contra todas mis esperanzas y anhelos, sentado en un carrito ridículo tirado por un caballo terminé, creo que les decían victorias... para mí eso era un rotundo fracaso.
Bajo el sol veíamos cosas y más cosas, que yo no era capaz de entender, aunque en el intento olvidara momentáneamente las miradas incansables que nos perseguían. Paseábamos como prisioneros de guerra por las calles cubanas, mientras se calcinaban mis sueños, sentados sobre la abrasadora cuerina negra, rodábamos hacia una inminente tragedia. Como en un zoológico, se escuchaban llover las fotos que trataban de entender la miseria, pero ni con el más mínimo ánimo de empatía. Nos convertimos, entonces, en los animales; encerrados, esperando el juicio, en nuestra cárcel rodante. Me daba lástima, pero no lo que veía; no me conmovía ni el hambre, ni la ausencia, ni el presidio... sentía lástima de mí y de poder pagar una estupidez como aquel paseo.
Me consuela saber que nunca estuve de acuerdo.

viernes, 27 de agosto de 2010

a cuba

Cuando me acerque un poco a la verdad, espero poder entenderla y espero que esta también me entienda... me despido.

jueves, 26 de agosto de 2010


qué rico caminar bajo la lluvia... sin más preocupaciones que comprar un regalo. la lluvia no me puede mojar, no me puede dañar, porque me río de ella. la música acentúa mi antipatía. me divierte ver a la gente y sus problemas, me divierte ver como la lluvia puede molestarlos; me hace sentir especial...
que rico es mojarte bajo la lluvia, cuando sabes que tienes un lugar donde llegar...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Para qué extender esta absurda travesía a la muerte. Por qué tratar de darle un sentido, con falsos dioses y consumismo, al pasar irrelevante por la tragedia de lo que es la vida misma. Por qué agradecer, entonces, la maldición más grande escupida contra cada uno de nosotros al momento de la concepción. Amor, ideales, felicidad: pequeñas condenas, enemigos acérrimos de la libertad; la muerte. Libertaria, te llevas el peso de los prejuicios; anhelada. Muerte, trasciendes, superas a la verdad y a la mentira, al bien y al mal, liberas. Si tú fueras una elección, en el mundo no existirían temores ni miserias, y mi cobardía no sería un problema para borrarme contigo. Vivir o ser libre: conceptos contrapuestos por culpa del antinatural apego a la vida. Cuando entendamos que la muerte es un privilegio, vivir por fin tendrá un sentido real, único y personal; la muerte, por otra parte, ninguno...
Por eso elijo morir, para saber porque vivo. Porque amar es sólo una forma más de esclavitud, ¿si muriera, entonces, mis palabras tendrían sentido? Quiero morir y saber qué se siente, pero quiero, también, disfrutar los privilegios de estar muerto... ¿Desaparecer es como morir?
el problema de la educación...

guitarra

Guitarra café y roja, ¿por qué volteas? ¿por qué me abandonas? Ahí colgada, me das la espalda. Con tus clavijas relucientes de luz. Tus curvas reflejan los contornos de mi habitación, vacía de pena; me tientan a volver por ti. Tan bella, tan perfecta, tu color desorbitante me muestra imperfecto, asustado, ingenuo...
Quiero que hagamos las paces, pero por más que lo intento, no consigo despertarme de ese sueño de compases fulminantes, que asesinan lo nuestro. Ambos somos culpables, o tal vez ninguno, ¿quién sabe? El mundo es un lugar injusto... Sólo tú puedes hacerme volver, trae contigo esos acordes mágicos que me dan vida verdadera. Perdóname, acéptame por fin de vuelta... porque sé que tú tampoco puedes vivir sin mí, te han hecho para mí, como a mí para ti... Maldita orgullosa, revivamos este pacto de sangre que nos dejaba vivir. No seas obstinada; nadie te cambiará las cuerdas...

lunes, 23 de agosto de 2010

domingo, 22 de agosto de 2010

sábado, 21 de agosto de 2010

Te espero.

Como diría el huason, estoy esperando una llamada, vivo por esa llamada, pero no sabría siquiera si contestar si llegara a recibirla, no sabría qué hacer con ella.

estarás diez metros bajo el suelo

los hombres

Al final de todo tipo de conclusiones, después de la guerra, del poder, del amor; te das cuenta que todo lo has hecho en pro de tu ego. Te conviertes en tu orgullo, se apodera de todo lo que haces, inconscientemente. Tu ego no quiere poder por el poder mismo; el poder es lo que lo alimenta.
Piénsalo y sabrás que es cierto.
lo que más me gusta de estar solo es que puedo cantar.

viernes, 20 de agosto de 2010

ojalá pudiera simplemente dormir, sin sentir remordimiento alguno, y soñar lo de siempre, al compás familiar de colores conocidos... sin miedos ni prejuicios, quiero ir donde puedo ser yo.

jueves, 19 de agosto de 2010

mañana sigo...

Cuando no existe compañía alguna; en la ambigüedad de la conciencia se gesticulan infinitos acuerdos autocomplacientes, que nos conducen a la inercia. La naturaleza del hombre tiende a la estabilidad, el afán de comodidad le imposibilita a romper sus propios esquemas. En general, la confianza en el sistema es lo que mueve al mundo, confianza recíproca e omnipotente. Un sistema cimentado en deberes, deberes que obligan, por miedo a fallarle a la confianza en sí, a responderles ciegamente, desautorizando cualquier confusión intrínseca. La confianza no permite dudas, aniquilando así, las debilidades la conciencia en pro de un sistema perfecto. La intransigencia de la perfección, admite a su vez, sólo un par de razones antes de lastimar definitivamente la credibilidad, entonces dichas razones deben ser absolutas. Esta inflexibilidad nos lleva, así, a una verdad forzada o a una flojera autoinfligida, imaginaria e inexorable.
Considerando al hombre como una especie subversiva por naturaleza, parecen convenientes ciertas condiciones que lo llevarían a un bien común, dicho bien que tiene un peligrosísimo grado de interpretación. Ahora entendiendo el bien personal, inmensamente menos dudoso, como la realización de los ideales naturales de cada uno, se puede llegar a buen término sobrentendiendo la propia debilidad de la conciencia. Conociendo la nueva naturaleza del hombre común, la mejor manera de conseguir cualquier íntimo ideal, sería abolir, parcialmente, la conciencia, corrompida por las seducciones del mundo moderno. Si las razones se superponen a la razón, nos eximimos de confusiones en pro del porqué. Si las razones son honestas, entonces, la libertad será plena.

sábado, 14 de agosto de 2010

me gustaría haber podido escribir mejor en esos días, y entonces así, no tener que arrepentirme de casi nada.

lunes, 9 de agosto de 2010

tu indiferencia es la ignorancia.

La incongruencia está en estar a favor de las leyes mismas, que en sí significan restricciones, pero en contra de cualquier otro método de control. Puede ser debido al concepto mismo de libertad. Pero si no crees ni confías en el actuar del hombre, reprimiéndolo con leyes, ¿Por qué has de reprochar las religiones? ¿No es incluso uno más libre de elegir en qué creer, que de elegir qué leyes te han de restringir? No estoy intentando defender a las religiones, pero dentro de un sistema que es capaz de vender hasta la última gota de agua, ¿No podrían considerarse las religiones como un mal menor?
Donde la democracia es el juego o el pan, da igual, y el sistema económico poco a poco se lleva todo rastro austeridad. Cuando el mundo se vuelve cada día más estúpido, cuando los libros son cada vez más caros y la televisión cada vez más hermosa; el control cae por todos lados. Parece atractivo estar siempre conectados, ya no existen ratos "desocupados"; ya no existe el silencio. ¿Qué puede ser más hermoso? Pero los conceptos se tuercen en intrincadas verdades colectivas, manipulando la existencia hacia un fin esperado por pocos. El poder asesinó a la cordura, y el control amarró el poder a las manos de quienes entendieron, en un designio perpetuo. Si está en desarrollo el apocalipsis de la inteligencia, se puede pensar en la decadencia absoluta de las libertades; sólo queda salvar lo que tengas a la mano. Está dicho y las cartas sobre la mesa, sólo la inteligencia puede liberarnos. Cuando la estupidez es inminente y agradecida, la religión no es más que un pequeño precio de la estabilidad; se transforma en un método antisubversivo más eficaz que cualquier droga. Livianamente se puede pensar que, luego de habernos revolcado en nuestra propia necedad, si aceptas las leyes, cualquier otra forma de estabilidad puede ser válida, mientras no viole las libertades individuales. El libre mercado no tiene nada de libre.
Después de todo, aún no me queda claro si, la ignorancia va de la mano de la esclavitud o de la libertad. Creo que si la ignorancia es común, nos lleva a la esclavitud, pero a una esclavitud feliz, involuntariamente elegida; desconocida. Por la naturaleza de las circunstancias, toda virtud individual que escape de la oscuridad, nos lleva a privarnos de libertad. Y morimos sin importancia mientras nos gobierna un poder absorto de más poder. Muere nuestra idea de libertad.
A todo esto existe un pero que no soy capaz de redactar aún.

domingo, 8 de agosto de 2010

irónico.

Me acabo de dar cuenta que la persona que creó todo este universo, oscuro, de displicencia, no tiene ni una sola palabra en su honor. Me da risa pensarlo, es tan asquerosamente insignificante...

Rabia y más rabia.


Pendejas culias. Aparten ese lenguaje infame, subversivo, peligroso, que me alejan resolutivamente de las tardes ocres con mi hermana. Mundo de mierda, déjala en paz. No quiero tu peso sobre sus infantiles pensamientos; ella no quiere, sé que no, tus asquerosas enseñanzas de libertinaje. Déjala en paz, déjamela. Qué tan malo puedo ser. Déjala tranquila, suave; siempre suave, indefensa. Egoístamente, no puedo dejarla partir, a las miserias de la decadencia de un progreso ciego. Ególatra, como el vuelo de un albatros, solitario, la necesito conmigo; para hacerla perfecta, como yo. Maldita sociedad, déjala en paz. Ella no quiere tus banalidades, ella quiere estar a mi lado por siempre, para juntos jugar, como en antaño, y palidecer bajo las tenues sombras del crepúsculo. Eternamente, sin aborrecer los rastros del alba en nuestros cabellos ya blanquecinos. Hermanos eternamente, enfrentamos incipientes muertes y vidas; como el rojo afronta al azul para evitar vestirse de púrpura, asesinaremos cada diminuto rastro de un púrpura sanguíneo. Libres, por siempre encadenados.

Hoy ten miedo de mi.

En un espasmo breve vuelan por la razón todas mis limitaciones; frustraciones y anhelos íntimamente reprimidos. Evitando cualquier tipo de juicio moral, reduzco las acciones y las trasformo en personas; consigo perfiles tenuemente definidos por un amalgama indefinible, perfiles que sueño. Distingo rasgos que admiro. Admiro a quienes son más inteligentes que yo, más creativos, más altos o más lindos. Admiro a quienes no cuestionan nada y quienes su escepticismo los lleva a finales insospechados. Me gustan los que no toleran la rutina y admiro a quienes pueden soñar con un mañana cada vez más parecido al hoy. Admiro a quienes pueden ir a clases y estudiar como también a quien se atrevió a no estudiar. Admiro a aquellos que no pueden ver las injusticias y a quienes las pueden ver mejor que yo. Amo a los seres que luchan al alba y me fascinan los que soportan cada golpe sin escupir ni un solo pétalo de sombras. Me asombran los que caminan, partidos, con sus entrañas destrozadas, pero aún más quienes enfrentaron a la vida con sangre, y ganaron. Me sobrecoge el amor que enfrenta prejuicios. Me intrigan quienes han matado y admiro a quienes respetar la vida sigue siendo una cuestión inamovible. Admiro la consecuencia y a quienes ni las más sutiles técnicas los pueden hacer contrariarse. Anhelo a aquellos que pueden reír sin dejar de fascinarme quienes parten su alma a voluntad. Me asombran los que siguen sus ideales y los que pueden dejarlos. Desde cierto punto de vista todo tiene un fin y su propio sentido, sea azul o rojo; real o imaginario. Todo tiene algún sentido. Admiro también a todo el que no lo tiene. Yo tan solo soy una burda mescolanza de fracasos y miedos inconclusos.

sábado, 7 de agosto de 2010

Y tocaré de nuevo el viento.

No sabría decir cuando fue la última vez que sentí esta imperiosa necesidad de escuchar una canción; no sabría decir cuando fue la última vez que sentí. Va más allá de todos los deseos, de todas las condiciones existentes y se expandirá por todas mis extremidades mientras no cumpla sus intensiones.
Se saborea el color tornasol de una futura dicha absoluta, mientras me aproximo; aunque dilato absurdamente cada segundo, sé que esto no puede durar ya mucho más...

jueves, 5 de agosto de 2010

frío

Volví a los vicios pasajeros, y con ellos vuelvo a sentir, nada. Dentro de la nada, la parte de sentir me consuela. Al momento de revivir, creí que no extrañaría nada. Bastó nada más que un segundo, para encontrarme con todos esos intentos, hablándome paralelamente. Entonces empiezo a recordar el porqué de mi disidencia. Se abren los vacíos de este mundo ficticio; creado y vendido dentro de mi. Se descomponen en partes los sentimientos reales, volviéndose todo, la farsa que anhelaba. Entiendo porque tanto lo odio, porque me recuerda todo lo que tengo. Al final comprendo, que la mentira la vivo como renegado, en una falsa comedia de una vida con sentido. Sin poder superar mis miedos, sigo marginándome en un proceso cíclico, que no me llevará a ningún lugar más que a unos metros de estas letras.

martes, 3 de agosto de 2010

 Lo que hubiera sido que se quede donde está